"No es solo una crisis para los agricultores, es una crisis que acaba afectando a los europeos más vulnerables", afirma la investigadora Merel Laauwen.
Los científicos advierten de que las sequías en Europa están cada vez más impulsadas por el calor abrasador que por la falta de lluvia, y que la humedad del suelo desaparece "más rápido de lo que lo haría en un mundo sin cambio climático".
Francia se encamina hacia su peor cosecha de maíz en 50 años. Rumanía ha perdido más de un millón de hectáreas de cultivos. Los ríos de todo el continente registran caudales tan bajos que se interrumpen las rutas de navegación y se resiente la producción de energía.
Según un nuevo estudio, la causa de fondo no es solo la falta de lluvia, sino el calor.
Una investigación de World Weather Attribution (WWA), una colaboración internacional de climatólogos, ha constatado que el calor estival sin precedentes está alimentando la sequía en toda Europa, ya que el agua se evapora del suelo más rápido de lo que puede reponerse.
Científicos de 12 países europeos analizaron las tendencias de precipitaciones, la sequía agrícola (humedad del suelo) y la "evapotranspiración potencial", una medida de la 'sed' de la atmósfera o de su capacidad para evaporar humedad, para calcular hasta qué punto el cambio climático está influyendo en la sequía de este año.
Concluyeron que, aunque las tendencias de lluvia a largo plazo difieren según las zonas del continente, es el calor extremo el que está convirtiendo los periodos secos habituales en sequías graves.
La humedad del suelo desaparece a un ritmo alarmante
El estudio concluye que las sequías agrícolas del suelo en Europa occidental son ahora cinco veces más probables debido al cambio climático. En Europa oriental, donde las condiciones de sequía se prolongan ya desde hace seis meses, estas sequías del suelo son 11 veces más probables.
En Europa occidental no se ha detectado que el cambio climático sea el principal responsable de la propia escasez de lluvia, pero sí está haciendo mucho más frecuentes unas condiciones de ola de calor que antes eran excepcionales, cambiando de forma drástica cuánta 'sed' tiene la atmósfera.
La misma cantidad reducida de lluvia que antes podía provocar un episodio seco leve y manejable ahora se traduce en una sequía grave, porque el calor adicional extrae la humedad del suelo mucho más rápido que antes.
En Europa occidental, las olas de calor capaces de generar estas intensas condiciones de evaporación son ahora unas 80 veces más probables que en un mundo sin cambio climático. En Europa oriental, son unas 40 veces más probables.
El calor extremo se impone como principal motor de la sequía en Europa
"El clima de Europa está cambiando rápidamente", afirma la doctora Sarah Kew, climatóloga del Real Instituto Meteorológico de los Países Bajos (KNMI). "Aunque los patrones de lluvia siguen siendo variados, nuestros resultados muestran que el calor extremo se está imponiendo como el principal motor de la sequía en nuestro continente.
"Estamos viendo cómo el agua se evapora de nuestros suelos y ríos más rápido de lo que ocurriría en un mundo sin cambio climático, y eso convierte lo que habrían sido periodos secos manejables en sequías severas".
El doctor Dominik Schumacher, del Instituto de Ciencia Atmosférica y del Clima de la ETH de Zúrich, asegura que este patrón marca un cambio en la propia forma en que se originan las sequías europeas.
"A pesar de que en la mayor parte de Europa llueve más en invierno, ahora observamos una mayor tendencia a un secado inusual del suelo ya en primavera, antes incluso de que empiece el verano", explica. "Eso es consecuencia directa de nuestras acciones, a medida que suben las temperaturas, la 'sed' de la atmósfera aumenta rápidamente y absorbe la humedad de ríos, lagos, embalses y del suelo.
"Esto cambia de forma fundamental cómo se forman las sequías europeas, cada vez menos por la falta de lluvia y cada vez más por un aire más cálido que impide que el agua de lluvia permanezca en el suelo".
Los precios de los alimentos y los hogares vulnerables están en primera línea
Las consecuencias se sienten ya mucho más allá de los campos de cultivo. Las pérdidas de cosechas, los ríos con poco caudal y los sistemas energéticos bajo presión amenazan con encarecer los bienes básicos para los hogares, una carga que recae sobre todo en los hogares con rentas bajas.
"No se trata solo de una crisis para los agricultores, es una crisis que se filtra hasta los sectores más vulnerables de Europa", señala Merel Laauwen, de la Universidad e Investigación de Wageningen, en Países Bajos. "Las pérdidas de cosechas, los bajos niveles de los ríos y las restricciones de uso del agua amenazan con encarecer productos básicos como los alimentos y la energía, golpeando con más fuerza a los hogares con rentas bajas.
"Y aunque la ciencia nos indica que en el futuro veremos sequías más frecuentes e intensas, la UE todavía no exige planes de gestión de la sequía y observamos niveles muy dispares de preparación entre los países europeos".
Las condiciones de sequía podrían convertirse en la nueva normalidad a medida que suben las temperaturas
Con las temperaturas previstas al alza si no se reducen con urgencia las emisiones que calientan el planeta, las condiciones de sequía en Europa podrían empeorar rápidamente.
"Lo más alarmante es que estas condiciones se están produciendo con un calentamiento de 1,4ºC", advierte la doctora Mariam Zachariah, del Centro de Política Medioambiental del Imperial College de Londres. "Si las emisiones mundiales elevan las temperaturas hasta 2,8ºC, como se prevé, la probabilidad de estas intensas condiciones de evaporación podría duplicarse y sequías como esta pasarían a ser habituales".
Advierte de que veranos abrasadores y secos se convertirán en un fenómeno anual en Europa si no se actúa con rapidez.
Simon Stiell, secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, califica el empeoramiento de las sequías en Europa como "una señal roja imposible de ignorar de que nuestro planeta se está sobrecalentando mientras la crisis climática se agrava rápidamente".
"Mientras la humanidad no deje de quemar enormes cantidades de carbón, petróleo y gas, estas brutales sequías provocadas por el clima serán cada vez más graves y más costosas tanto para los hogares como para economías enteras", advierte.
"Pero las soluciones son igual de claras, avanzar mucho más rápido hacia las energías renovables, que ya son más baratas que los combustibles fósiles contaminantes, electrificar las economías e invertir en resiliencia para que comunidades, empresas y países estén mejor protegidos".