Activistas por los derechos de los animales se cubrieron con pintura roja que simulaba sangre en Pamplona el domingo, mientras la ciudad se preparaba para las fiestas de San Fermín.
Algunos se disfrazaron de figuras religiosas, mientras que otros sostenían pancartas con el mensaje "La tauromaquia es un pecado" y reclamaban el fin de las corridas de toros. Los cánticos de "Fiestas de San Fermín sin crueldad" resonaron durante la concentración, con la que los activistas intentaban llamar la atención sobre el destino de los toros utilizados en las celebraciones anuales.
La protesta fue organizada por PETA y el grupo español de defensa de los animales AnimaNaturalis. El activista Brook Spurling explicó que los mismos toros que corren por las calles de Pamplona durante el célebre evento son luego sacrificados en la plaza.
Sostuvo que una fiesta conocida por su música, su gastronomía y el ambiente festivo no debería incluir corridas de toros.