En Baja ya se puede cruzar la Sugovica a pie. En el tramo sur del Danubio hay tantos bajíos que han tenido que limitar el tráfico fluvial. Los expertos saben cuál es el problema, pero no hay ni ideas ni dinero para solucionarlo.
Debido al nivel de agua extremadamente bajo, la base del puente Margarita ya queda completamente al descubierto y en el banco de arena que asoma del Danubio cada vez más visitantes se acercan para ver este fenómeno poco frecuente. Muchos levantan grandes torres con los cantos rodados del río. Pese a todo, la situación en Budapest aún no es crítica.
Un transeúnte recordó que en el Danubio la lengua de tierra y el paso bajo el puente Margarita suelen quedar a la vista con frecuencia. A su juicio, sería mucho más importante que el Gobierno se centrara en salvar el lago Velence.
En el tramo inferior del Danubio, en cambio, el nivel del agua ha caído ya a un mínimo histórico, hasta el punto de que cerca de Mohács ha quedado al descubierto el pecio de un buque de guerra de la Segunda Guerra Mundial.
En Baja la situación es la peor, algunas ramas del Sugovica se han secado casi por completo y la vida que albergaban ha desaparecido. En el peor día la profundidad del agua era de apenas 14 centímetros, la mitad del mínimo histórico registrado hasta ahora.
El jefe del Departamento de Protección frente a Inundaciones y Gestión Fluvial de la Dirección local de Aguas, Abonyi Csaba, explicó a 'Euronews' que lo más preocupante no es la situación puntual, sino la tendencia.
Según Abonyi, se confirma lo que los científicos repiten desde hace años, en el Danubio se esperan caudales cada vez más bajos, durante períodos cada vez más largos y con una frecuencia creciente.
El experto señaló que antes, incluso cuando no llovía lo suficiente, el deshielo que llegaba desde los Alpes compensaba la falta de agua. Sin embargo, debido al calentamiento global los glaciares se han retirado de forma drástica y apenas queda margen de reserva.
El mayor problema es que en el caso de los ríos no se puede abrir una compuerta o un canal para aportar agua, como ocurre con un lago, sino que hay que esperar a que llegue más caudal desde algún lugar y a que el cambio climático deje de hacerse sentir con tanta fuerza. De este modo, las personas quedan completamente a merced de la naturaleza.