Líderes de veintiún potencias consolidadas y emergentes se reúnen en Bishkek para la cumbre de la OCS, mientras las guerras tensan el orden mundial y las potencias medias buscan nuevo impulso económico y político.
La cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) reúne a un diverso grupo de líderes mundiales de 21 países en Biskek, capital de Kirguistán, mientras buscan nuevas alianzas, ambiciones y oportunidades ante el auge de potencias regionales en una Eurasia multipolar en rápida evolución.
La cumbre de dos días comenzó el lunes, centrada en compromisos y cooperación política, económica y de seguridad, un banco de desarrollo largamente prometido, conectividad, energía y rutas comerciales tensionadas por guerras y conflictos, además de los grandes retos del Sur global.
Los diez miembros de la OCS —China, India, Pakistán, Rusia, Bielorrusia, Irán, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán— representan a más del 40% de la población mundial.
El bloque se presenta cada vez más como una alternativa al orden liderado por Occidente, mientras se le suman los dirigentes de al menos 15 Estados como "socios de diálogo", que abarcan Asia Central y el resto del continente, el Cáucaso Sur y Oriente Medio, entre ellos Turquía, Egipto, Arabia Saudí, Catar y Vietnam, además de Uzbekistán, Azerbaiyán y Armenia.
El bloque, que acaba de celebrar su 25º aniversario, nació para abordar cuestiones de seguridad regional tras la desintegración de la Unión Soviética, pero con el tiempo ha evolucionado hasta convertirse en un actor clave de una cooperación comercial, de seguridad y política de múltiples niveles.
El lema de la cumbre, "25 años de la OCS (fuente en inglés): juntos por una paz, un desarrollo y una prosperidad sostenibles", es en sí mismo un mensaje al mundo, mientras los 21 líderes se reúnen para formular respuestas, reforzar su influencia y, posiblemente, forjar nuevas alianzas en un mundo que cambia a gran velocidad.
El presidente chino Xi Jinping, el primer ministro indio Narendra Modi, el presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el presidente ruso Vladímir Putin, junto con otros mandatarios, entre ellos el presidente iraní Masoud Pezeshkian y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, llegaron el lunes a Biskek para celebrar una serie de reuniones bilaterales y asistir posteriormente a la inauguración de los 'Juegos Mundiales Nómadas', un evento tradicional de deporte y cultura de Asia Central.
La OCS ha señalado que la guerra de Rusia en Ucrania, la guerra de Irán y sus amplias consecuencias económicas globales, así como el impulso de las grandes y medianas potencias de la OCS para ampliar su influencia mundial, figuran entre los principales temas de la reunión de este año, mientras el país anfitrión, Kirguistán, aspira a avanzar en la creación de un Fondo de Desarrollo de la OCS y un Fondo de Inversión para grandes proyectos.
Desarrollar oportunidades de conectividad económica, incluidos nuevos corredores energéticos y de transporte, es también un objetivo clave, ya que la guerra de Irán está reconfigurando las cadenas mundiales de tránsito y suministro.
Una "etapa dorada" en las relaciones
El anfitrión de la cumbre, el presidente kirguís Sadyr Japarov, dio la bienvenida a su homólogo chino, Xi, a su llegada a Biskek, y ambos dirigentes firmaron un tratado de "buena vecindad eterna, amistad y cooperación" que, según indicó la presidencia kirguisa en un comunicado, se configura como una asociación estratégica integral para la nueva era.
Xi describió las relaciones entre China y Kirguistán como "una etapa dorada" de desarrollo.
El presidente kirguís Sadyr Japarov mantuvo asimismo el lunes una intensa ronda de reuniones bilaterales con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, el primer ministro indio Narendra Modi, el presidente mongol Ukhnaagiin Khurelsukh, el presidente laosiano Thongloun Sisoulith, el presidente togolés Faure Gnassingbe y la vicepresidenta vietnamita Vo Thi Anh Xuan, además del presidente iraní Masoud Pezeshkian.
Mientras Estados Unidos y la Unión Europea incrementan activamente su presencia en Asia Central, China también impulsa un rápido compromiso económico en la región, con grandes proyectos de transporte e infraestructuras destinados a conectar China y Occidente a través de Asia Central, como el ferrocarril China Kirguistán Uzbekistán, que se prevé que acorte las rutas de transporte entre Asia, Oriente Medio y el sur de Europa.
Dado que la cooperación industrial y la conectividad del transporte son prioridades centrales para Taskent, el presidente uzbeko Shavkat Mirziyoyev llegó a Biskek para promover también el Corredor Transafgano, que conectará los rápidos proyectos de infraestructuras de los países de Asia Central con Afganistán y los puertos del océano Índico.
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, mantuvieron el lunes en Biskek una nueva ronda de conversaciones de paz para abordar los próximos pasos de los antiguos rivales en su histórico proceso de paz.
Los dos líderes abordaron también nuevas fórmulas de cooperación comercial y energética, así como los principales proyectos del Corredor Medio a través de la 'Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacional' (TRIPP).
El presidente kazajo Kassym Jomart Tokayev se reunió asimismo con su homólogo azerbaiyano para tratar sobre comercio e inversiones a través de proyectos regionales conjuntos.
Putin llegó también el lunes a Biskek dispuesto a dejar huella en la cumbre regional y se reunirá con Xi en un momento de debilitamiento de la economía rusa.
Está previsto que el presidente ruso se vea con Erdogan para tratar la guerra de Rusia en Ucrania y la seguridad en el mar Negro, así como con el presidente iraní Pezeshkian, dado que Moscú ha sido un firme apoyo de Irán durante su confrontación militar con Estados Unidos e Israel.
Se espera asimismo que Putin se reúna con Pashinián tras las advertencias de Moscú sobre la intención, recién anunciada, de Ereván de solicitar la adhesión a la UE.