Globos sobrevolaban el patio de una escuela en el distrito de Obolon, en Kiev, el martes, mientras los niños llegaban para celebrar el tradicional inicio del nuevo curso escolar.
La celebración tenía lugar pocas horas después de que misiles balísticos rusos alcanzaran durante la noche la capital ucraniana, lo que dejó a padres y alumnos cansados pero decididos a seguir adelante con el acto.
Su mañana se vio pronto interrumpida cuando sonó una alerta aérea. Las familias se dispersaron mientras explosiones lejanas sustituían a la música y a las risas de los niños.
En el Liceo Obolon, el director, Yevhen Poliakov, había barajado cancelar el acto, consciente de que las alertas repetidas podían interrumpirlo.
Sin embargo, el centro cuenta con un refugio que permite a los alumnos ponerse a salvo con rapidez.
Ucrania entra ahora en su quinto curso escolar desde el inicio de la invasión a gran escala de Rusia.