Marchenko explica en exclusiva a 'Euronews' que el país no sufría unas restricciones presupuestarias así desde 2022, cuando empezó la guerra, y pide movilizar los activos rusos congelados con un nuevo plan de custodia.
El ministro de Finanzas de Ucrania ha advertido de que el país podría verse obligado a recortar el gasto no militar si no consigue asegurar financiación de sus aliados, y ha instado a los ministros europeos a "pensar de forma creativa" mientras Kiev se prepara para otro invierno de escalada rusa.
Sergii Marchenko, que supervisa las finanzas del país desde 2020, declaró a 'Euronews' que Ucrania no se había enfrentado a una situación presupuestaria tan ajustada desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022.
Con la atención centrada en el gasto militar y la compra de armamento, otras partidas del presupuesto podrían verse afectadas y los desembolsos retrasarse si no se encuentra una solución.
"Ya estamos viendo algunos problemas de liquidez y prevemos ciertas carencias en nuestro presupuesto", explicó en el programa Europe Today. "Eso significa que quizá tengamos que posponer algunos pagos no relacionados con la guerra por falta de liquidez. Habrá consecuencias".
Al ser preguntado por si esto podría afectar a los acreedores externos, Marchenko respondió que no. No obstante, señaló que el impacto podría sentirse a escala local, en particular en la construcción de refugios e infraestructuras, algo que consideró importante ya que el país se prepara para otro invierno de ataques rusos.
Ucrania afronta un nuevo escenario de tensión financiera ante la escalada de la guerra
"No habíamos vivido una situación así desde 2022, sufrimos realmente la falta de liquidez. Ahora nos estamos acercando demasiado al mismo escenario que tuvimos en 2022".
Marchenko explicó a 'Euronews' que la intensidad de los ataques rusos contra Ucrania se disparó en agosto. El Ministerio de Finanzas trabaja en un nuevo presupuesto bajo el supuesto de que la guerra continuará hasta 2027, con un déficit de financiación estimado en 32.600 millones de euros que debe cubrirse. Añadió que el FMI, que visitó Kiev esta semana, maneja cifras similares.
"La guerra se ha intensificado muy rápidamente. Somos conscientes de ello. Es una realidad totalmente distinta a la del mes pasado, con los recientes ataques contra nuestra logística. Esperamos un invierno muy duro. Esta escalada significa que tenemos que encontrar los medios para superarlo", afirmó.
Europa vuelve a plantearse el uso de los activos rusos congelados
El ministro de Finanzas ucraniano instó a sus homólogos europeos a buscar soluciones imaginativas y a considerar un nuevo plan ucraniano para utilizar aproximadamente 300.000 millones de dólares (258.018 millones de euros) en activos rusos congelados. Los ministros de la UE rechazaron el plan el pasado diciembre, incapaces de salvar sus diferencias, y optaron en su lugar por un préstamo conjunto de 90.000 millones de euros.
La semana pasada, un grupo de países de la UE liderados por Suecia retomó el plan, alegando que el coste del esfuerzo bélico debe repartirse de forma equitativa entre los contribuyentes europeos. Desde que el presidente Donald Trump llegó a la Casa Blanca, la UE ha tenido que asumir en gran medida en solitario la factura.
Ucrania busca repartir los riesgos para desbloquear los activos rusos congelados
Marchenko celebró esta iniciativa y expresó su deseo de que más países se sumen antes de la reunión prevista de los ministros de Finanzas de la eurozona en septiembre. Explicó que el nuevo plan ucraniano, que trasladaría la custodia de los activos actualmente depositados en Bélgica, introduce "elementos totalmente nuevos" para reducir los riesgos jurídicos para el Gobierno belga y para Euroclear, que gestiona esos activos.
"Queremos debatirlo, el plan crea nuevas condiciones en las que no es responsabilidad de Bélgica afrontar los litigios con Rusia, sino una responsabilidad compartida de los Veintisiete". Aun así, Ucrania y sus aliados partidarios del plan, entre ellos la vecina Polonia, Suecia, Países Bajos y España, se enfrentan a una ardua batalla para resucitar esta idea.
El pasado diciembre, en medio de las serias preocupaciones del Banco Central Europeo y de la fuerte resistencia de Estados miembros clave como Italia y Francia, la UE aparcó un plan largamente debatido para utilizar esos activos congelados, por temor a represalias rusas, a un daño reputacional para la zona euro y a largos litigios sobre posibles reclamaciones de confiscación por parte de Moscú.