El primer ministro francés se ha dirigido al país para tratar de calmar la crisis, prometiendo que el Gobierno presentará antes de finales de octubre un plan de respuesta.
Francia ha vivido una nueva jornada de protestas, ya que estudiantes de secundaria de todo el país siguen manifestándose contra la falta de profesorado, las malas condiciones de las instalaciones y las aulas masificadas.
Los alumnos y los sindicatos han vuelto a salir a las calles este jueves porque consideran que el Gobierno no está atendiendo sus demandas, con una gran concentración prevista en París. Los estudiantes han bloqueado el acceso a los institutos desde finales de septiembre, han prendido fuego a contenedores y han levantado barricadas como parte del movimiento.
Una periodista de 'Euronews' sobre el terreno en el distrito 5 de París ha informado este jueves por la mañana de que las calles ya estaban llenas de estudiantes, algunos de los cuales arrastraban contenedores hacia la calzada y coreaban consignas desde las 06:30.
Una estudiante frente al prestigioso Lycée Henri-IV explica a 'Euronews' que ha acudido para organizar un bloqueo y mostrar su apoyo a los institutos de secundaria de la periferia. "Ellos fueron quienes iniciaron este movimiento y la Policía los reprimió de inmediato", señaló.
Otro alumno de un centro tecnológico del distrito 5 afirmó: "Desde hace seis meses no tenemos profesor, no hay profesor sustituto y nos jugamos el bachillerato en esa asignatura. En el instituto, siendo sinceros, nuestras condiciones de vida no son buenas", añadió, antes de matizar: "Personalmente, no creo que sea normal terminar a las 17:45, o más bien, a las 18:00".
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, se ha dirigido al país este miércoles por la noche en un intento de aliviar la crisis, ha prometido que el Gobierno presentará un plan para responder a la situación antes de finales de octubre y ha negado que se haya "ordenado enfrentarse a los alumnos de secundaria" a las fuerzas de seguridad. "Su función es proteger los bienes, pero sobre todo a las personas, garantizar que se respete la ley y permitir el acceso a los centros escolares", ha dicho.
El ministro de Educación, Édouard Geffray, también ha anunciado este jueves que presentará un "plan de emergencia" para abordar las ausencias de docentes "en las próximas horas o días". Las protestas han derivado en ocasiones en enfrentamientos violentos con la Policía antidisturbios, que han dejado varias personas gravemente heridas, entre ellas un adolescente que perdió una mano.
Los sindicatos, las organizaciones de derechos humanos y los estudiantes han acusado a los agentes de recurrir a una fuerza desproporcionada, pero el ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha defendido la respuesta a las protestas y ha señalado que las autoridades "seguirán haciendo lo que estamos haciendo: mantener el orden e intervenir de forma proporcionada cada vez que se produzca violencia".
Francia ha decidido, no obstante, suspender temporalmente el uso de granadas aturdidoras en el control de las manifestaciones. La presidenta de Amnistía Internacional Francia, Anne Savinel-Barras, ha celebrado la decisión, aunque ha advertido de que son necesarias más medidas.
"Las protestas no deberían ser campos de batalla. Las granadas aturdidoras están diseñadas para provocar conmoción, desorientar y sembrar el pánico, a menudo en el seno de grandes concentraciones durante las manifestaciones", ha afirmado. "Algunas pueden causar pérdidas de audición permanentes, así como mutilaciones que cambian la vida de las personas debido a la onda expansiva y a la metralla". Miles de personas -la mayoría menores- han sido detenidas desde que comenzaron las protestas.