Las detenciones se llevaron a cabo ante la "sospecha muy firme de que se preparaba otro atraco", según explicó el fiscal de Marsella que ha monitorizado el caso.
Los investigadores en Francia han utilizado pruebas de ADN y el rastreo de vehículos para localizar dos cuadros valorados en millones de euros que fueron robados el mes pasado de un museo dedicado a Renoir.
Cuatro hombres han sido objeto de cargos preliminares después de que las obras del artista impresionista, 'Retrato de Madame Colonna Romano' y 'Una joven en el pozo', fueran sustraídas del Musée Renoir, en Cagnes-sur-Mer, en la Riviera francesa, en un audaz robo cometido en septiembre.
Se cree que los sospechosos accedieron al museo tras serrar una valla con una sierra eléctrica. Luego cortaron las abrazaderas que sujetaban cuatro cuadros antes de que sonara la alarma. El fiscal de Marsella, Nicolas Bessone, ha explicado a los periodistas este lunes que eso hizo que los sospechosos entraran en pánico y que abandonaran dos cuadros en su huida. Al parecer, estos se encontraron más tarde dentro de una funda protectora.
Bessone señaló que el avance se produjo cuando el ADN hallado en una funda abandonada coincidió con el de un hombre de 29 años que ya estaba siendo investigado por la Policía en un caso de tráfico de drogas, y que el vehículo de ese hombre estaba siendo rastreado como parte de la investigación.
Según Bessone, los datos de seguimiento mostraron que el sospechoso y un hombre de 41 años habían visitado la casa de un tercer individuo después de que se produjera el robo. Los investigadores consideraron que también estaba en marcha un plan para perpetrar otro robo, después de que la vigilancia detectara que el joven de 29 años había visitado la Fundación Maeght, en Saint-Paul-de-Vence, el pasado 3 de octubre.
La Fundación Maeght, inaugurada en 1964, alberga obras de artistas célebres como Pierre Bonnard, Georges Braque y Alberto Giacometti. Después, se afirma que el sospechoso se reunió con otro hombre conocido por la Policía por casos de robo y falsificación de obras de arte a principios de la década de 2000.
Las detenciones se llevaron a cabo ante la "sospecha muy fuerte de que otro robo era inminente", ha señalado Bessone. El tercer sospechoso escondió los cuadros tras una pared bajo una escalera tras el robo, lugar del que los investigadores recuperaron los Renoir, ha añadido.