Las manifestaciones autorizadas transcurrieron de forma pacífica, según el Ministerio del Interior francés. Sin embargo, la tensión aumentó durante la dispersión de los participantes en París, Lyon, Marsella y otras grandes ciudades.
El tercer fin de semana consecutivo de movilizaciones sociales en Francia congregó a unas 320.000 personas, de las cuales 70.000 se manifestaron en París, según el Ministerio del Interior.
La participación fue inferior a la registrada en las jornadas anteriores: el Gobierno contabilizó 410.000 manifestantes el sábado 24 de octubre y 550.000 el 17 de octubre. Los organizadores, por su parte, aseguraron haber contabilizado 800.000 participantes en cada una de esas dos jornadas.
El descenso de la participación podría explicarse, en parte, por las alteraciones del transporte público. En Lyon, nuestro corresponsal Jean-Philippe Liabot señaló que "los tranvías y el metro funcionan solo al 50% de su capacidad". En París, más de 40 estaciones de metro permanecían cerradas y la circulación de los tranvías también se había visto afectada.
A primera hora de la jornada, el Ministerio del Interior describió la situación como "generalmente tranquila" y "sin incidentes notables". Hasta las 14:00 se habían registrado 27 detenciones, frente a las 217 contabilizadas a esa misma hora durante las protestas del 24 de octubre.
Las autoridades refuerzan las medidas para evitar disturbios
Sin embargo, las autoridades temen que la noche de Halloween pueda utilizarse como "pretexto" para provocar enfrentamientos en las calles, mientras las manifestaciones comienzan a dispersarse en algunas de las principales ciudades. En Lyon, nuestro corresponsal presenció el uso de gases lacrimógenos cuando la manifestación llegó a la plaza Jean-Macé, en el distrito VII.
"Las fuerzas de seguridad actuarán con la máxima firmeza contra los responsables de actos violentos y daños materiales", advirtió el Ministerio del Interior.
Las protestas comenzaron el mes pasado como un movimiento de estudiantes de secundaria contra el deterioro de los centros educativos, la escasez de profesores y un sistema de acceso a la universidad que consideran injusto para los alumnos más desfavorecidos. Desde entonces, se han sumado sindicatos y otros colectivos descontentos con el presidente Emmanuel Macron, con reivindicaciones diversas.
La mayoría de los manifestantes han protestado pacíficamente, pero algunos grupos violentos han lanzado fuegos artificiales y otros proyectiles contra la Policía. Varias movilizaciones han desembocado en disturbios y saqueos, como los registrados el 17 de octubre, que parecieron pillar por sorpresa al Gobierno.
La Policía ha respondido con gases lacrimógenos, granadas de dispersión, cañones de agua y otros medios antidisturbios, cuyo uso ha provocado heridas graves. Macron afirmó que las marchas del sábado se mantendrían alejadas de los centros urbanos para proteger los comercios. La Policía prohibió el acceso a la plaza de la República y a Les Halles entre las 23:00 y las 6:00.
Durante este sábado y domingo, los menores no acompañados estarán sujetos a un toque de queda a partir de las 21:00 en los alrededores de los Campos Elíseos. No obstante, un tribunal de París suspendió el miércoles una medida anterior de este tipo al considerar que constituía una vulneración grave e ilegal de la libertad de circulación.
Manifestaciones y alertas por posibles disturbios en otros países europeos
Las protestas relacionadas con cuestiones sociales, vivienda y educación también se han extendido a numerosas ciudades europeas.
En Alemania, una iniciativa juvenil denominada 'Gen Z regelt', que podría traducirse como "la generación Z toma las riendas", ha convocado manifestaciones en varias ciudades para defender la educación, la sanidad, la protección del clima y un coste de vida asequible, así como para expresar su rechazo al posible restablecimiento del servicio militar obligatorio.
Según los organizadores, más de 180.000 personas se habían inscrito por internet para participar en las movilizaciones, aunque hasta la tarde del sábado solo varios miles habían acudido a las marchas. Este sábado, jóvenes manifestantes también se concentraron ante la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, para reclamar una mayor inversión en educación y vivienda.
En La Haya (Países Bajos), la Policía neerlandesa desplegó un amplio dispositivo de seguridad en la zona comercial del centro de la ciudad después de que circularan convocatorias de protesta por internet y ante el temor a posibles disturbios y saqueos.
A media tarde apenas había indicios de movilizaciones y no se habían registrado altercados importantes. Según los medios locales, la Policía cacheó e identificó a algunos grupos de jóvenes vestidos de negro.
Numerosos comercios habían protegido sus escaparates con tablones de madera. Mientras tanto, en Italia, la Policía permanecía en alerta tras los enfrentamientos registrados en Milán, Turín y Bolonia.
En Barcelona, los Mossos d'Esquadra tenían previsto activar su máximo nivel de alerta después de que una red anónima de TikTok denominada Blocus convocara nuevas concentraciones. Los disturbios del sábado anterior se saldaron con unas 130 detenciones, en su mayoría de menores de edad.
También circularon convocatorias de protesta a través de TikTok en Bélgica, Países Bajos, Austria, Suiza y Portugal.