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El Malecón, en peligro por el cambio climático

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El Malecón, en peligro por el cambio climático

El Malecón, en peligro por el cambio climático
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El Malecón, el gran paseo máritimo de La Habana, está en grave peligro por el cambio climático.

Las autoridades buscan soluciones a una situación crítica: está subiendo el nivel del mar y los huracanes, cada vez más húmedos e intensos, golpean y deterioran el muro de hormigón que custodia la avenida más famosa de la isla, así como sus edificios históricos de principios del siglo XX.

"A lo largo de los años hemos tratado por todas las vías, yo diría que rabiosamente, de conservar el Malecón tradicional" afirma el historiador de la ciudad de La habana, Eusebio Leal.

Un reciente informe indica que 52 de los 72 edificios a lo largo del tramo más antiguo están en tan malas condiciones que deberían ser demolidos, total o parcialmente.

Una situación agravada por los huracanes. A principios de septiembre, el huracán Irma, que arrasó la costa norte de Cuba matando a diez personas, golpeó el Malecón con olas de hasta 10 metros. El paseo estuvo cerrado tres semanas para poder reparar los daños.

"El reciente huracán ha dejado daños irreversibles que nos obligan a demoler varios edificios a lo largo del Malecón", dice Leal.

El Malecón se construyó sobre arrecifes de coral y bosques de manglares que alguna vez sirvieron de para amortiguar los efectos del mar. Pero los expertos cubanos temen que el paseo, en su forma actual, sea inimagible dentro de un siglo porque, al ritmo actual, se prevé una subida del nivel del mar de un metro, lo que provocará olas más grandes y posiblemente inundaciones catastróficas. Un desastre para la población de la capital cubana porque el Malecón es, como explica Leal: "la sonrisa de La Habana. El Malecón es, el rostro de la ciudad. Alguien llamó a ese gran muro, que ha resultado tan resistente, como un gran diván, como un gran sofá, en el cual las personas se sientan durante la noche a tomar el fresco, a conversar, a mantener diálogo".

Cuba se está replanteando a marchas forzadas sus políticas de planificación urbana, lo que incluye limitar el tamaño de los edificios del Malecón, cambiar su sistema de drenaje y construir estructuras que rompan las olas a lo largo de la costa. Corre prisa y de ello depende la supervivencia de esta joya de La Habana.