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Todo lo que hay que ver del Zinemaldia 2018

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Todo lo que hay que ver del Zinemaldia 2018

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REUTERS/Vincent West
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La “macedonia de sonrisas y lágrimas” en la que se convirtió el equipo de ‘Entre dos aguas’ tras recibir la Concha de Oro en el Festival de Cine de San Sebastián es algo que también alcanza a cualquier espectador que haya estado nueve días en la capital guipuzcoana frente a la gran pantalla. Isaki Lacuesta, ideólogo de la ficción hiperrealista, ha conseguido su segundo galardón arrancando trozos de la existencia de un par de hermanos que se reencuentran cuando uno acaba de salir de la cárcel y el otro regresa de una arriesgada misión en la marina que le ha llevado a Somalia y a las islas Seychelles. Tiempo para actualizar lo ocurrido desde ‘La leyenda del tiempo’, estrenada en 2006, y que ahora cuenta con los mismos actores no profesionales que, doce años después, intentan restañar heridas todavía abiertas. Premio gordo para un relato comprometido y sin artificios, exigente pero también gratificante y que martillea con la difícil monotonía de lo cotidiano en forma de documental.

Pero no solo de esa trascendencia puede vivir el espectador del Zinemaldia. De hecho el inicio ofreció un panorama muy distinto. ‘El amor menos pensado’ será recordada como una de las mejores inauguraciones del certamen. Si, como decía Alfred Hitckcock, el cine consiste en llenar cuatrocientas butacas, la comedia romántica sobre una pareja que se separa después de que el hijo abandone el hogar y que es el debut en la dirección del conocido productor argentino Juan Vera, lo consigue con creces. Decepción para aquellos que esperaban ver como el hegemónico Ricardo Darín devoraba a una compañera de reparto y grata sorpresa para quienes descubrieron a una Mercedes Morán omnipresente durante el festival.

Además de aguantar el pulso a un Darín que vuelve a interpretar a su personaje predilecto, ese al que tan bien da forma en las películas de Juan José Campanella, la actriz argentina ha vivido un momento álgido en San Sebastián. Tras enamorar en el papel de una mujer ávida de nuevas vivencias, repitió un papel en circunstancias similares pero con mayor contención fuera de la Sección Oficial en la entretenida ‘Sueño Florianápolis’, de Ana Kurtz, y se convirtió en madura picante en busca de efebos en la estupenda ‘El Ángel’, una historia a medio camino entre la comedia negra y el thriller de marcado acento argentino, siguiendo la estela de ‘El Clan’ o ‘Nueve Reinas’, en la que un joven con talento decide hacer del robo su forma de vida.

Realidades difíciles en tierras lejanas

Por su notable irrupción, Morán podría haber recibido el premio a mejor actriz, pero el jurado optó por lo luctuoso frente a lo festivo. Y en su forma más visceral. La intérprete Pia Tjelta sostiene el único plano secuencia con el que la actriz Tuva Novotny (‘Comer beber, amar’, ‘Borg-McEnroe’, ‘La decisión del Rey’) compone su debut en la dirección narrando el drama de una familia cuando su hija intenta suicidarse. La dificultad formal y la intensidad de la protagonista son los principales alicientes de una película que pretende alertar sobre las consecuencias de la incomunicación.

Luctuosa también es la realidad que narra el realizador Jie Liu. Sin duda ‘Baby’ fue una de las películas con las que el palmarés fue más injusto. No hubo premio para la honesta denuncia del abandono infantil y la situación de la sanidad en China. También aquí es magnífico el trabajo de la protagonista, Yang Mi, una trabajadora de un hospital que decide actuar cuando un padre abandona a su suerte a un bebé que padece su misma enfermedad. La cinta consigue una sobresaliente verosimilitud gracias a un rodaje sin guion que se alargó un año.

El drama infantil también azota al Líbano y de esa situación se ha estado alimentado Nadine Labaki durante años para dar forma a ‘Cafarnaum’. En este caso es un niño el que renuncia a su familia después de que sus padres decidan entregar a su hermana a un turbio hombre. Luego tendrá que hacerse cargo de un bebé porque en el país árabe ninguna decisión es acertada. A la profunda tragedia solo se le puede achacar los excesos almibarados de la música de Khaled Mouzanar, pareja de la directora.

La marca España

Rodrigo Sorogoyen sonó desde el estreno en San Sebastián como uno de los claros favoritos. Al contrario que Lacuesta lo suyo es hacer cine de lo que se lee en cualquier periódico. Y estos, en el caso de España, han estado copados por la corrupción en los últimos años. El director madrileño esboza en el cuidado guion, escrito junto a Isabel Peña, ‘El Reino’ en el que vive un ambicioso político local al que da vida un Antonio de la Torre en permanente estado de gracia. La trama nunca es explicita, pero se adivina tras los encriptados diálogos y la cámara que persigue al protagonista a ritmo de techno. Todo se compra y se vende en una cinta que, tras ‘Que Dios nos perdone’, supone la consolidación de la pareja formada por Sorogoyen y Peña.

El cine de Icíar Bollaín siempre está hecho con una sinceridad que subsana muchos de sus desmanes. Ocurría en la maniquea ‘El Olivo’, y en ‘Yuli’ relata sin riesgo pero con autenticidad un biopic sobre el bailarín cubano Carlos Acosta, donde actúa el protagonista real. El académico libreto de Paul Laverty obtuvo el premio al mejor guion ex aequo con ‘Un hombre fiel’, una original, breve y muy francesa comedia sobre un tipo que no abandona a lo largo de los años a la que fue su pareja (Laetitia Casta), y que le dejó por su mejor amigo. Una película necesaria para desatascar las múltiples complejidades de la Sección Oficial.

Como emocionante al menos se puede tildar a ‘Quién te cantará’. Dueño de un universo propio y reconocible, relevo del Almodóvar menos histriónico y más excelso, el madrileño Carlos Vermut propone un juego de identidades entre una cantante (Nawja Nimri) que acaba de sufrir un episodio de amnesia y una acérrima seguidora, encarnada por una inmensa Eva Llorach. Mención aparte merece el repudiable personaje del que se encarga una también sobresaliente Natalia de Molina, y la belleza estética ideada por Vermut, quien ya consiguió una Concha de Oro en 2014 por la excelente ‘Magical Girl’ y no hubiera sido descabellado que repitiera.

De sueños y convenciones

Como Vermut, el británico Peter Strickland tiene una reconocible impronta y su particular pesadilla alrededor del consumismo en ‘In Fabric’ fue una de las propuestas más originales de la presente edición. Una turbadora tienda de moda, la locura de las rebajas y un vestido maldito que destroza el devenir de quien se lo apropia son los elementos principales de una de esas películas que se adoran o se detestan. Singular también es ‘Un día más con vida’, sobre las vivencias del reportero Ryszard Kapuscinski en Angola, basada en su libro homónimo, y que utiliza dibujos animados y testimonios reales para retratar el periodo de la independencia de la antigua colonia portuguesa. Como ocurría en ‘Vals con Bashir’, utiliza la técnica de la rotoscopia para reflejar un difícil momento histórico y además habla de la necesidad del periodismo auténtico.

Y por último, dos cintas que dejan buen sabor de boca a pesar de la sensación de deja vú. La primera sirvió como excusa para entregarle el premio Donostia a Judi Dench. ‘La espía roja’ es la historia real de una mujer que trató de seguir sus ideales durante la Guerra Fría. Está contada en flashback, después de que la octogenaria protagonista sea arrestada. Y, como demostró ganando un Oscar por ‘Shakespeare Enamorado’, la actriz no necesita excesivo tiempo frente a la cámara para dotar de magnetismo a sus personajes. En este caso, es suficiente su presencia en una sala de interrogatorio.

‘Malos tiempos en el Royale’ podría perfectamente haber sido firmada por Quentin Tarantino. Pero quien la dirige es Drew Goodard, cuya ‘La Cabaña del Bosque’ ya llamó la atención. La acción se desarrolla un hotel con un pasado glorioso y un funesto presente al que llegan unos peculiares personajes diez años después de una memorable secuencia inicial. Y sí, al igual que en ‘Los odiosos ocho’, todos están conectados por sus actos pretéritos. Cine de palomitas y con el inmaculado Jeff Bridges a la cabeza del reparto para cerrar un festival que deja una amalgama de emociones de la que se contagió el gran ganador de esta edición del Zinemaldia.