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¿Por qué la extrema derecha puede ganar las elecciones en Brasil?

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¿Por qué la extrema derecha puede ganar las elecciones en Brasil?

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Brasil afronta una de las elecciones más imprevisibles de su democracia el próximo domingo, con un plantel de candidatos que no se ha definido hasta el último mes y que lidera el ultraderechista Jair Bolsorano, quien ocupa el puesto en las encuestas que disfrutaba hasta hace unas semanas el expresidente Lula da Silva, a 180 grados en el espectro político.

El avance del “Trump de Brasil”

Capitán de la reserva de línea dura y nostálgico de la dictadura que gobernó el país entre 1964 y 1985, a Bolsonaro se le compara con el presidente de Estados Unidos Donald Trump por sus comentarios machistas, homófobos y sexistas, sus violentas críticas a la izquierda y su incendiaria presencia en las redes sociales.

Además se muestra partidario de legalizar las armas, la pena de muerte y manifiesta rechazo absoluto por el aborto.

De su boca han salido frases como que los negros “no sirven ni para procrear” y que "sería incapaz de amar a un hijo homosexual”. La revista internacional The Economist le ha señalado como una "amenaza para la democracia" y manifestaciones en todo el mundo lideradas por mujeres han pedido que no le voten bajo el lema #EleNao ("Él no").

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Una mujer levanta una pancarta con el lema "EleNao" durante una manifestación contra la violencia sexual y de género contra las mujeres, en París.REUTERS/Benoit Tessier

"Hay un fuerte movimiento contra el candidato de extrema derecha Jair Bolsonaro en Brasil hoy, liderado por las mujeres", señala a Euronews Flávia Biroli, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Brasilia. "La mezcla de militarismo, rechazo de la agenda de derechos humanos y ultraliberalismo en la economía es particularmente dañina para las mujeres, sobre todo para las mujeres negras y más pobres".

Lee: ¿Quién es Jair Bolsonaro, el polémico candidato presidencial apuñalado en Brasil?

No obstante, mientras Bolsonaro se recupera en su domicilio de las heridas que le causó una cuchillada que le asestaron durante un mitin el pasado 6 de septiembre, su polémica candidatura no ha parado de crecer en las encuestas, dejando atrás a su principal rival y heredero de Lula, Fernando Haddad.

Sus promesas de mayor apertura económica, privatizaciones y lucha contra la corrupción no solo convencen a su electorado base -hombres, blancos con estudios superiores y altos ingresos-, sino que han recibido el respaldo de las bolsas, que han subido ante el pronóstico de su victoria.

El abanderado del Partido Social Liberal (PSL) también ha recibido el apoyo oficial de la influyente bancada de los propietarios rurales en el Congreso, que reúne a 261 diputados y senadores.

Según un estudio de Ibope publicado por el diario brasileño Estado, el "bolsonarismo" se está alimentando del descontento de la ciudadanía brasileña con la corrupción, puesto que su desempeño mejora conforme aumenta la proporción del electorado que señala esta cuestión como prioridad.

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Una mujer se manifiesta contra el candidato presidencial brasileño Jair Bolsonaro antes de la elección del país en la Plaza de Bolívar de Bogotá.REUTERS/Luisa Gonzalez

"¿Por qué yo Tiago como negro voto a Bolsonaro?", pregunta a sus seguidores un popular youtuber afrobrasileño. Para responderles, representa Brasil como un vaso con un agujero, la corrupción, y, mientras vierte agua en él, explica que le dan igual reformas en sanidad o educación porque todo se va ir por el mismo orificio, el que Bolsonaro ha prometido tapar.

"Las posibilidades de victoria de Bolsonaro son reales", asegura a Euronews Roberto Romano, politólogo de la Universidad de Estatal de Campinas. Su apoyo "se basa en amplios sectores de la sociedad brasileña que fueron nutridos en una cultura reaccionaria y conservadora por la dictadura de 1964".

"El golpe de Estado de 1964 fue realizado supuestamente contra la 'corrupción y la subversión'", añade.

La caída del partido de Lula

Antes del ascenso de Bolsorano, el expresidente Lula reinaba sin rival en las encuestas. Pero, pese a que el Partido de los Trabajadores (PT) lo inscribió como su candidato oficial, fue inhabilitado por estar condenado a 12 años de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Su sucesor, un académico poco habituado a las lides electorales, no acaba de conectar con las clases populares que llevaron a Lula a gobernar Brasil entre 2003 y 2010. Ocupar el puesto del carismático exmandatario en poco menos de un mes no es fácil, y las encuestas muestran su candidatura estancada en un segundo puesto.

Lee: ¿Quién es Fernando Haddad, el sucesor de Lula para las presidenciales en Brasil?

"Él puede obtener gran parte de los votos de Lula, pero no todos", explica Romano. "Hay una vasta capa indecisa entre votar al PT o a Bolsonaro".

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El candidato presidencial del Partido de los Trabajadores de Brasil, Haddad, asiste a un mitin en Duque de Caxias, cerca de Río de Janeiro.REUTERS/Pilar Olivares

Flávia Biroli explica que uno de los puntos clave es el rechazo al partido de Lula. "El proceso político reciente de criminalización del Partido de los Trabajadores resuena en esa elección de manera imprevista", señala. "No favoreció a los actores y partidos de centro derecha que estuvieron al frente del impeachment de Rousseff, pero favoreció la emergencia de un candidato de extrema derecha con posibilidades electorales reales".

De confirmarse los últimos sondeos, Bolsonaro y Haddad se volvería a enfrentar en una segunda vuelta el próximo 28 de octubre para la que la encuestadora brasileña Datafolha prevé un empate técnico. La palabra final la tienen los indecisos que, según un estudio de Nexo, adelantan a todos los candidatos en intención de voto.

"La hegemonía de Haddad y del PT puede no tener fuerza para ganar de Bolsonaro en la segunda vuelta electoral, dadas las heridas que surgieron en la primera fase de la campaña", vaticina Romano.