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Presión migratoria sobre Ceuta

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Presión migratoria sobre Ceuta

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Una valla de más de ocho kilómetros de largo rodea Ceuta, un enclave español situado en el norte de África. Su objetivo es evitar la llegada de migrantes. Y desde que se inició su construcción en el año 2000 ha ido reforzorzándose y dotándose de la última tecnología.

“Son dos vallados de 6 metros de altura, tiene un sistema de sensores exterior que está conectado a una central donde cualquier intento de intrusión se va a detectar, y también tiene un sistema de cámaras”, explica Alfonso Cruzado, portavoz de la Guardia Civil.

Los inmigrantes que consiguen entrar en Ceuta son acogidos en el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (C.E.T.I) donde no se autoriza la entrada de las cámaras de televisión. Pero hemos podido visitarlo y hablar con su director que tiene que hacer frente a problemas de sobreocupación.

“De hecho son 512 plazas las que tenemos como residentes y en la actualidad tenemos 890 plazas ocupadas. Con lo cual, esta sobreocupación nos lleva un poco a trabajar de forma diferente a la que quisiéramos con los inmigrantes", explica José Manuel Durán Alguacil, Director del C.E.T.I.

Los migrantes esperan aquí, en régimen abierto, a que la policía les identifique y decida su próximo destino. Y recuerdan para nosotros su larga travesía desde Guinea Conakry a través del desierto, de Argelia, de Marruecos, hasta el momento en que saltaron la valla y se toparon con las cuchillas de las concertinas.

"Hubo gente herida, hubo gente que sufrió mucho para entrar aquí. Yo también tengo heridas en mi cuerpo, me desgarré la pierna. Fue un poco difícil. Demasiado difícil", explica el joven Yamusa Silibi.

España tiene acuerdos de readmisión con cinco países africanos: Guinea-Bisáu, Guinea-Conakry, Senegal, Mauritania y Marruecos. Con este último coopera además en la vigilancia de las fronteras.

Pero esta cooperación tiene un precio, tal y como han podido constatar en Elín, una ONG que trabaja con los migrantes que llegan a Ceuta. "Realmente Marruecos se está aprovechando de su situación estratégica y por supuesto está consiguiendo muchos favores y mucho dinero de la Unión Europea. Cuando quiere conseguir algo, abre la frontera” y deja pasar a los migrantes, explica Paula Domingo Domingo, trabajadora social de la asociación Elín. Y recuerda que Marruecos es un país donde "no se respetan los derechos humanos".

Rabat ha pedido 130 millones de euros a la Unión Europea para luchar contra la inmigración. Y España ya ha dicho que será "la voz de Marruecos" en Bruselas. Además está pendiente de ratificación el acuerdo de pesca entre Marruecos y la Unión Europea, que también podría ponerse, extraoficialmente, sobre la mesa de negociaciones.

El sistema de vigilancia que España ha establecido en Ceuta ha sido objeto de estudio en la Unión Europea. Al igual que el centro de recepción de migrantes que ha abierto en Mauritania. Y esta política migratoria, basada en los principios de refuerzo de las fronteras y externalización, puede ser considerada como precursora de las prácticas que se quieren adoptar a nivel comunitario.