Última hora

Última hora

"La flauta mágica" de Mozart vuelve a Viena

"La flauta mágica" de Mozart vuelve a Viena
Tamaño de texto Aa Aa

El encantador cuento de hadas de Mozart, La flauta mágica, vuelve a la Staatsoper de Viena para la temporada festiva. Con héroes y heroínas, villanos y personajes cómicos, la última ópera de Mozart es una de sus obras más queridas. El tenor francés Benjamin Bernheim interpreta al príncipe Tamino. Para él, La flauta mágica cuenta la llegada de la mayoría de edad: "Es algo muy tierno sobre cómo pasar de una etapa a otra en la vida de alguien. Ya sea Papageno, Tamino, Pamina, todos estos papeles están aprendiendo algo”.

Una obra que el tenor considera inigualable: "Hay cosas en la Flauta Mágica que son brutales. El racismo, el sexismo, están muy, muy presentes.”

"En todas las óperas de Mozart hay problemas. Y, al final de la ópera, el perdón, la unión entre las personas, entre los personajes. Finalmente, La Flauta Mágica es intemporal y creo que lo será dentro de 100 o 200 años”, concuye.

Para Bernhein, ve en esta ópera un reflejo anticipado de nuestro mundo: "Tamino, verdaderamente, es un aire especial. Porque hoy, en una época de redes sociales, las 3 damas le traen una foto a Tamino y él se enamora de inmediato. Realmente nos sentimos como si estuviéramos en Instagram o Facebook: Dios mío, com di diera a ‘like’!”. "Todo explota en él. Su deseo, ya sea su deseo sexual, su deseo sensual, sus deseos de reencuentro, de hablar, de tener algo con esta persona. De repente, todo cambia en él. Para mí, es la transición tanto a la edad adulta como a la responsabilidad: "Quiero algo en mi vida, quiero hacer algo y voy en esa dirección", explica el cantante.

Junto a él, la soprano moldava Valentina Naforniţa interpreta a la sufrida Pamina, encarcelada y luego destrozada cuando Tamino parece ignorarla.

Nafornita resume bien la sensación que vive su personaje: "Se siente casi perdida, quiere ser buena con su madre, quiere ser buena con Sarastro, quiere contentar a todo el mundo, a Tamino, y al final casi pierde a su gran amor"."No tiene nada que hacer que acabar con su vida, pero antes canta esa preciosa, esta angelical y conmovedora aria; Ach, ich fuhls”, explica.

El director Adam Fischer conjuga la maravillosa actuación de estos dos cantantes, en una obra que desde su punto de vista llevó a la ópera a otro nivel: "La Flauta Magica tiene un tercio de las notas de Fígaro y Don Giovanni...Después de Don Giovanni fue una de las mejores óperas jamás escritas y todo el mundo pensó que no encontraría nada nuevo, Mozart empezó en su último año un estilo muy nuevo, necesitaba mucho menos para expresar sentimientos".

"¿Qué otros milagros podría haber compuesto de haber vivido dos o tres meses más?", concluye Fischer.

Más de musica