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El caso que conmocionó a Turquía

El caso que conmocionó a Turquía
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En Turquía, el caso de Sule Cet será uno de los muchos que llevará este viernes a las activistas a las calles para protestar por la violencia contra las mujeres. El de esta joven se ha convertido en un símbolo de la lucha contra esta lacra.

El año pasado, 281 mujeres fueron asesinadas por la violencia machista según el Gobierno, mientras que las organizaciones feministas aseguran que fueron 440.

Su padre, Ismail, mira fotos y recuerdos de su hija, que murió con tan solo 23 años:

"La tengo delante de mis ojos todo el tiempo, cada minuto, cada hora. Siempre la he querido muchísimo", dice.

Sule trabajaba a tiempo parcial para pagarse la universidad. Una noche se quedó trabajando con su jefe y un amigo de él. Su cuerpo fue encontrado en la calle ese mismo día. Había caído 20 pisos desde lo alto del edificio.

Los dos hombres fueron puestos en libertad, ya que dijeron que la joven se había suicidado.

Sus amigos comenzaron entonces una campaña en las redes sociales y un periódico turco informó de que la autopsia revelaba que Sule había sido violada y se encontró ADN de su jefe debajo de sus uñas. Los dos hombres están siendo juzgados, y mantienen que son inocentes.

El abogado de la familia de la joven, Umur Yıldırım, dice que este caso simboliza el trato que se da a las víctimas que son mujeres. Solo porque es una mujer se la ve como alguien que fácilmente pudo suicidarse:

"Si fuera un hombre la justicia llevaría el caso muy diferente. El resultado sería diferente. Esta no es una cuestión muy complicada, es simplemente un asesinato".

Una ONG de mujeres turcas asegura que ha habido un aumento constante del número de mujeres asesinadas por sus parejas o familiares, de en torno a un 75%, desde 2013 a 2017.

Responsabilizan al Gobierno por ello, por el empuje hacia el conservadurismo y la mentalidad patriarcal.

Estas marchas son una rara muestra de las protestas públicas en un país cada vez más autoritario.

El Gobierno ha empezado a tomar medidas. La policía turca ha creado una aplicación de móvil por la cual las mujeres pueden enviar alertas en caso de estar en peligro.

Activistas como Fee-dan Atta-say-leem dicen que el apoyo generalizado a estas marchas se debe a que los problemas afectan a muchos sectores de la sociedad.

"No importan las creencias, ideas o posición social, las mujeres resisten a ello", afirmaba la activista Fidan Ataselim.

Incluso los medios favorables al Gobierno se hacen eco del problema y citan la falta de coordinación entre los diferentes organismos gubernamentales como uno de los factores.

Las marchas y un aumento de la visibilidad de esta lacra dan esperanza al padre de Sule para que haya menos casos como el de su hija en el futuro.

Mientras, permanece anclado a los recuerdos de su Sule en el que era su cuarto.

"Es como si siempre estuviera delante de mis ojos, siempre la tengo en mi cabeza", dice emocionado.