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Españoles al borde de la explotación en Holanda

Españoles al borde de la explotación en Holanda
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Beatriz y Manuel dejaron España con un contrato de trabajo temporal bajo el brazo. Cuando partieron rumbo a Holanda, difícilmente podían imaginar la situación en que se iban a encontrar.

Nada de lo que les habían prometido se cumplió, empezando por el alojamiento.

"Las casas era lo peor que se pueda imaginar", explica Beatriz García, que trabajó en Holanda como moza de almacén. "Había restos de haber consumido drogas, los colchones de goma espuma estaban enrollados y atados con una cinta, la puerta de la cocina se caía, había comida podrida en el frigorífico...."

Les habían prometido un mínimo de horas de trabajo por semana, pero no se cumplió. Les habían prometido un mínimo de salario, pero tampoco se cumplió. Y quejarse tenía consecuencias.

"Yo iba a ganar dinero y no ha perderlo", recuerda Manuel Juan Ruiz, que trabajó reparando bigas. "En ese momento yo ya estaba subsistiendo del dinero que me habían prestado. Entonces fui a preguntar a la oficina qué estaba pasando. Fue un miércoles a las diez de la mañana y ese mismo miércoles a las cuatro de la tarde estaba siendo despedido".

Han expuesto su caso en el Parlamento Europeo.

El problema radica en la gran flexibilidad del mercado laboral holandés, que permite los contratos de "cero horas". Así pues, formalmente todo es legal, pero la sombra de la explotación planea sobre el sistema, tal y como explican desde el sindicato holandés FNV.

"Si no sabes si vas a tener trabajo, si no sabes si vas a recibir un salario, pero tienes que pagar el seguro médico y tienes que pagar por el alojamiento, y además no tienes dinero para volver a casa, te quedas atrapado en una situación que en algunos casos extremos puede calificarse de explotación laboral", reconoce el sindicalista Tuur Elziga.

En teoría deberían tener garantizadas 120 horas de trabajo al mes, lo que equivaldría a un salario de 1.200 euros. Pero todo dependía de si había demanda. Y en cualquier caso a eso había que restar el precio del alojamiento, del transporte y del seguro médico.

Iratxe Garcia, eurodiputada socialista, no duda en afirmar que "en la Europa del siglo XXI hay trabajadores que estan practicamente en situacion de esclavitud y eso es totalmente inadmisible".

Las aspiraciones de los trabajadores españoles quedan atrapados en un juego, cuando menos, poco claro, entre los conratos que ofrecen ciertas empresas de trabajo temporal españolas y las holandesas.