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El centroizquierda recupera el poder en Dinamarca

El centroizquierda recupera el poder en Dinamarca
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Philip Davali/Ritzau Scanpix via REUTERS
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La oposición de centroizquierda ha recuperado el poder en Dinamarca en unas elecciones marcadas por el desplome de las derecha xenófoba.

El cambio de rumbo político ha estado liderado por los socialdemócratas y por una mujer, Mette Frederiksen, que a los 41 años podría convertirse en la primera ministra más joven de la historia del país.

"Habeis elegido que en Dinamarca haya una nueva mayoría, que Dinamarca tome otra dirección. Habéis elegido que Dinamarca tenga un nuevo Gobierno", dijo Frederiksen entre aplausos de sus seguidores.

Los socialdemócratas ganan con algo más del 26 % de los votos y la promesa de pactar con la derecha en materia migratoria y con la izquierda, en los temas económicos y ecológicos que, como en el resto de Europa, mueven cada vez a más votantes.

"El partido socialdemócrata tiene una mejor política climática y eso es lo que estaba buscando", comenta una joven estudiante.

El bloque gubernamental del primer ministro Rasmussen no podrá volver a gobernar

El centroizquierda suma cerca del 49 % de los votos, frente al 41 % del bloque gubernamental del primer ministro Lars Lokke Rasmussen. Su Partido Liberal sube cuatro puntos, hasta el 23,5 %, pero no podrá gobernar.

"De este noche nos quedamos con los resultados de nuestra formación, que es la que más progresa. Pero el sabor es agridulce, porque el bloque de los partidos azules está en minoría", reconoció el primer ministro.

La derrota de Rasmussen se explica, sobre todo, por el hundimiento en las urnas del xenófobo Partido Popular Danés, que ha bajado del 21,1 % al 8,8 % de los votos, su peor resultado desde 1998, cuando concurrió por primera vez en las elecciones.

El DF ha sido árbitro de la política nacional en las últimas dos década, pues ha apoyado todos los ejecutivos liberal-conservadores desde 2001, incluido el de Rasmussen, y marcado la dura línea danesa en materia migratoria desde entonces.

Los analistas explican este hundimiento porque las grandes fuerzas políticas han asumido sus posiciones en inmigración y por el surgimiento de dos nuevos partidos de derecha, que han fragmentado el voto.