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Islandia coloca una placa en memoria de su primer glaciar desaparecido a causa del cambio climático

Islandia coloca una placa en memoria de su primer glaciar desaparecido a causa del cambio climático
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Joshua Stevens-NASA Earth Observatory-Landsat data from the U.S. Geological Survey
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Okjökull fue el primer glaciar islandés en perder su estatus a causa del cambio climático. Los científicos lo declararon oficialmente muerto en 2014 y ahora dos antropólogos quieren que su pérdida no sea en vano: "En los próximos 200 años se espera que todos nuestros glaciares sigan el mismo camino", advierte la placa en su memoria, que colocarán el próximo 18 de agosto en el lugar dónde su fundió para siempre.

Para que un glaciar pueda ser así considerado tiene que tener unas ciertas características que incluyen un determinado espesor, tamaño y tiene que deslizarse. De acuerdo con los expertos, el Okjökull -u 'Ok', como le llamaban los islandeses- perdió esos rasgos definitorios alrededor del año 2000, pero un científico lo constató oficialmente cuatro años más tarde.

La iniciativa está respaldada por la Universidad de Rice junto con el autor Andri Snær Magnason, el geólogo Oddur Sigurðsson y miembros de la Sociedad Islandesa de Senderismo.

"Este monumento es para reconocer que sabemos lo que está sucediendo y lo que hay que hacer. Sólo tú sabes si lo logramos", reza el memorial del Okjökull, que se titula "Una carta para el futuro".

"Estamos hablando de las consecuencias éticas en el futuro de lo que hagamos hoy", explican sus artífices Cymene Howe and Dominic Boyer, en una entrevista con Euronews. "Estamos viviendo con las decisiones energéticas de nuestros padres y pasando un futuro planeta a nuestros hijos y nietos, que tendrán que vivir con nuestras decisiones".

Los glaciares islandeses, en peligro de extinción

Conocido como "el país del fuego y el hielo", los islandeses están acostumbrados a vivir en simbiosis con los glaciares y la actividad volcánica de la isla desde los primeros asentamientos, que datan del año 874. Así que el hecho de haber perdido uno a causa de la actividad humana, tiene un fuerte impacto cultural y medioambiental en sus vidas.

Así justifican Howe y Boyer la importancia de contar su historia para incentivar una conversación sobre del cambio climático de forma distinta a cómo se hace habitualmente.

"Normalmente hablamos de la parte científica, estadísticas, olas de calor, sequías, incendios...pero nosotros queríamos hacer algo distinto", explica Howe.

Boyer añade que el memorial, como narrativa innovadora, ha tenido un impacto que no tuvo la tradicional, puesto que ha conseguido que el Okjökull consiga la atención que no tuvo el día de su muerte. Ni siquiera los medios islandeses le dedicaron mucho espacio a la noticia, corrobora Howe.

Pero esta no es una historia aislada. "Hay más de 400 glaciares en Islandia y todos se están rápidamente deshaciendo", señalan los antropólogos.

Rice University.
Placa en memoria del glaciar Okjökull.Rice University.

Howe y Boyer hicieron un documental en 2017 sobre la desaparición del Okjökull ("Not Ok movie"), en el que hablaron con islandeses sobre la pérdida del glaciar y su conclusión fue que pocas personas conocían su triste final.

Boyer indica que uno de los futuros impactos del deshielo en la vida diaria de los islandeses tendrá que ver con el suministro de electricidad, puesto que las centrales hidroeléctricas del país se alimentan de ríos producidos por el deshielo estacional de los glaciares. También la industria pesquera se verá gravemente afectada por la falta del agua procedente de los glaciares.

"Por fortuna", a diferencia de algunos países asiáticos, los islandeses no dependen de los glaciares para el suministro de agua potable, indica el antropólogo "Cuando piensas en la pérdida de glaciares en otras partes del mundo, te das cuenta que esta puede ser otra causa fundamental de la miseria y desplazamientos forzados".

El turismo, víctima y verdugo

Otro sector que ser verá dañado es el turismo, indican los antropólogos, puesto que muchas personas llegan al país para visitar los glaciares.

La antropóloga cree que sería "paradójico" que el memorial se convirtiera en objeto de interés turístico, puesto que acabaría alimentando la dinámica que le costó la vida a Ok. "No queremos que mucha gente viaje a Islandia en avión causando más cambio climático para ver el memorial, sería irónico y contraproductivo".

Howe dice que lo imaginaron como un monumento para los islandeses, más que para el turismo de masas que visita glaciares a bordo de vehículos contaminantes. "Es excitante y divertido, pero también muy nocivo para el medioambiente".

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