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La odisea de pedir un préstamo en Grecia

La odisea de pedir un préstamo en Grecia
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A Arguiris Magiatis le gustaría pedir un préstamo para su restaurante en la isla griega de Salamina. Pero hasta ahora no ha tenido suerte. En este momento, los bancos griegos son muy difíciles de convencer. "Por ahora no tenemos noticias. Lo único bueno que ha pasado es que hemos logrado cerrar deudas antiguas. Nos estamos esforzando mucho en cumplir con nuestras obligaciones financieras. Los bancos deberían empezar a conceder algo de crédito a los empresarios y hacerlo con intereses más bajos. De lo contrario, nada funcionará. Esperamos lo mejor".

Diferencias con el resto de Europa

Incluso si conceden algún préstamo, el precio que hay que pagar por ello, es muy alto. Un ciudadano europeo puede pedir uno con una tasa de interés menor al 2%. Mientras que en Grecia pasa del doble. Lo mismo ocurre con con créditos hipotecarios. En la Eurozona la media está en torno al 1,5%, mientras que en el país heleno sobrepasa el 3%.

Para muchos griegos, las cuentas del país recuerdan a una herida que nunca deja de sangrar. Los contribuyentes han pagado más 60 mil millones de euros para su rescate, a través de tres recapitalizaciones. "Después de todas las recapitalizaciones que sofocaron la deuda pública, alguien debería decirnos por qué el sistema bancario griego tiene tantos problemas. ¿Adónde fue el dinero? Déjeme recordarle que ese dinero vino de los griegos, no vino de los accionistas, no es dinero privado", cuenta Dionisis Chionis, Profesor de Economía.

Programa Hércules

Para luchar contra este lento crecimiento, el gobierno griego está preparando un plan de dimensiones heroicas. El programa Hércules, nombrado en el honor al semidiós mitológico pretende sanear las cuentas de los bancos griegos, mediante la concesión de garantes que vendan bonos equivalentes a préstamos cuyos intereses no han sido pagados.

Si funciona, ayudará a los bancos a volver a la normalidad y a realizar su principal tarea, que es financiar a las empresas y a los consumidores griegos. Por ahora, el dinero necesario para estos garantes del estado necesitará cogerse del bolsillo de los griegos. Con la esperanza de que, esta ocasión, sea la última.