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El drama de emigrantes que sufren torturas y abusos sexuales en Libia

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El drama de emigrantes que sufren torturas y abusos sexuales en Libia
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"Todavía sufro pesadillas, ataques de pánico y depresión crónica debido a las torturas y a la violencia sexual". Este es el trágico testimonio de Ibrahim, identidad ficticia de un emigrante para proteger su integridad, ya que teme ser perseguido por los traficantes de personas. Con 25 años de edad, Ibrahim huyó de Gambia en 2013 y fue encarcelado dos veces en Argelia y Libia.

"Uno de los destinos en los que mantienen a la gente, es Talanda. Se trata de una especie de campamento militar que está lleno de personas. Estar allí era como estar en un campamento militar pero no del Gobierno, sino de los tuaregs, que son mucho peores que los libios porque no conocen la palabra humanidad. Tratan a las personas como a animales", relata Ibrahim.

Muchos de los emigrantes que han pasado por allí tienen dificultades para dormir y sufren de insomnio permanente porque su mente está habitada por fantasmas que les persiguen.

"Hay una considerable correspondencia entre la descripción de la tortura y los resultados físicos de la misma. Además hay una notable coincidencia física, ese es el problema", declara Gianfranca Gentle, directora de la Autoridad Sanitaria provincial de Cosenza.

"Recojo el historial de la fuga a través de una entrevista previa al examen médico. El momento que más temo es el silencio. Las personas llegan aquí devastadas. A menudo basta con mirarles a los ojos para darse cuenta de lo traumatizados que están", afirma Emilia Corea, cofundadora del Equipo de trabajo de Cosenza.

Pero, a pesar de las torturas y de los malos tratos, la Comisión Ministerial para los Derechos de Asilo en Italia siempre ha negado a muchos emigrantes la protección internacional. Ante la gravedad de la situación, son muchas las preguntas y, desafortudamente, quienes deberían dar las respuestas, no lo hacen. Prima la ley del silencio.

"La Comisión para los Refugiados es una prolongación del Ministerio del Interior. Después de la ratificación del memorando con Libia, habría sido embarazoso para los comisionados preguntar a los migrantes qué les pasó allí", señala Francesco Cirino, abogado de La Kasbah.

Desde 2012 los trabajadores de la Unidad Médica de Cosenza han trabajado de manera conjunta para tratar de ayudar a los migrantes a comenzar una nueva vida.

"Aquí ha cambiado mi vida. Ha sido un cambio radical. Ha cambiado completamente. Porque durante muchos años, incluso en mi país, no hablaba con nadie de mis problemas", conluye Ibrahim.