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Hungría aprovecha el coronavirus para suspender el derecho de asilo

Hungría aprovecha el coronavirus para suspender el derecho de asilo
Derechos de autor  Sandor Ujvari/MTI via AP
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Con el pretexto del coronavirus, Viktor Orban ha abolido el derecho de asilo en Hungría. Así lo ha denunciado Gerald Knaus, fundador del think tank European Stability Initiative en Twitter.

"Hungría ha suspendido indefinidamente el acceso a las zonas de tránsito fronterizo para los solicitantes de asilo" debido a los riesgos relacionados con la propagación del coronavirus, ha confirmado el anuncio del 1 de marzo de Gyorgy Bakondi, Asesor de Seguridad Nacional del primer ministro húngaro.

"Observamos un cierto vínculo entre el coronavirus y los inmigrantes ilegales", dijo en una conferencia de prensa, pero sin dar ningún dato que respalde su afirmación.

En Hungría no se han registrado todavía casos de coronavirus y las 125 pruebas realizadas han dado resultados negativos.

Según el gobierno húngaro, son las llegadas de migrantes de nacionalidad iraní las que ponen a Hungría en riesgo de epidemia. Sin embargo, como señala la periodista Viktória Serdült, Bakondi no ha especificado que los iraníes que llegan a la frontera húngara desde Turquía llevaban años en centros de detención turcos y no habían visitado Teherán o sus alrededores recientemente.

Preguntado por Euronews, Knaus señala que "Orban lleva años diciendo que la era de los derechos humanos universales es sólo palabrería liberal, hipocresía, y habla de la invasión en términos militares. De hecho, ya ha acostumbrado a todos a suspender la aplicación del derecho de asilo. Ahora está usando esta crisis para ponerle un final definitivo."

Después de la crisis migratoria de 2015, Hungría, dirigida por un gobierno vocalmente hostil a la inmigración, erigió una valla parcialmente electrificada a lo largo de la frontera con Serbia y a lo largo de la frontera con Croacia.

Bloqueados por la valla, los migrantes que desean entrar en Hungría no tienen más remedio que pasar por una de las dos "zonas de tránsito" establecidas en la frontera, una en Tompa y otra en Röszke. Puestos instalados en contenedores rodeados de alambre de púas donde se procesan sus solicitudes de asilo.

En varias ocasiones se ha informado allí de violaciones de la ley y de situaciones extremas, como el caso de mujeres esposadas a las camas de los hospitales después de haber sido operadas, pacientes de cáncer que no reciben tratamiento durante meses o migrantes que se quedan sin comida durante días.

De hecho, el anuncio de Bakondi no cambia mucho esta realidad, porque las personas admitidas en las zonas de tránsito cada semana ya se cuentan con los dedos de una mano. Sus solicitudes de asilo se rechazan sistemáticamente si las autoridades prueban que los migrantes han pasado por Serbia o Grecia, países considerados seguros. Según las cifras proporcionadas por Bakondi, actualmente hay 321 personas en los corredores de tránsito.

En 2018, se concedió protección internacional en Hungría a 367 personas, aproximadamente una por día. En 2019 este número se ha reducido a 29 (la cifra se remonta a mediados de julio) y desde diciembre de 2019 todo está parado, "sólo una docena de personas han sido admitidas en Röszke desde principios de año", indica el Comité de Helsinki de la ONG húngara.

También denuncia que la medida, de hecho, pone fin al acceso al asilo en el país porque esos dos puntos de tránsito son los únicos en los que se puede solicitar. András Léderer, del Comité de Helsinki, define el vínculo entre el coronavirus y la inmigración como "un paso más en la histeria xenófoba del gobierno".

El anuncio de Hungría se produjo después de que el viernes pasado Ankara permitiera a miles de migrantes dirigirse a la frontera griega, la puerta de entrada de la UE, en un intento de presionar a los líderes europeos durante la ofensiva turca en Siria.

"Hungría no abrirá sus puertas y no dejará pasar a nadie", concluyó Bakondi, añadiendo que se enviarán refuerzos militares y policiales a las fronteras del país.

Orbán ha calculado que en este momento la mayoría de los países europeos están más inclinados a abandonar la batalla por el derecho de asilo. En su lógica, este es el mejor momento para dar un giro al debate internacional y deshacerse de todas las obligaciones en materia de derechos humanos
Gerald Knaus
European Stability Initiative

Las autoridades húngaras no respondieron a nuestra solicitud de comentarios.

Una suspensión que viola el derecho internacional

Grecia ha anunciado que suspenderá las solicitudes de asilo durante un mes.

Según Alberto Alemanno, profesor de derecho europeo de la Universidad HEC de París, la suspensión griega representa "una violación manifiesta tanto del derecho de asilo europeo como del derecho internacional: crea un mecanismo sin precedentes que probablemente acabará condenando a la deportación y a la muerte a los que tienen derecho a asilo".

Esta acción, añadió, podría ser cuestionada tanto a nivel nacional como internacional. El único mérito de esta decisión, concluyó Alemmanno, es lanzar un fuerte mensaje político - como lo hizo Salvini en Italia - y empujar a la Comisión Europea a actuar.

Knaus es más pesimista. "Si declaras una emergencia nacional y el pueblo te apoya, los tribunales de justicia nacionales e internacionales se vuelven realmente muy débiles. Hungría ya ha demostrado que puede ignorar los discursos que vienen de Europa. Los políticos deben demostrar ahora más que nunca que es posible proteger las fronteras sin renunciar a la protección de los derechos humanos."

La Comisión Europea ya ha remitido a Hungría al Tribunal de Justicia de la Unión Europea por restringir excesivamente el derecho de asilo. El dictamen del Fiscal General del Tribunal está previsto para el 24 de junio.