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Los movimientos de la UE para alcanzar la sostenibilidad

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Los movimientos de la UE para alcanzar la sostenibilidad
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En este episodio de Real Economy analizamos la nueva estrategia de la Unión Europea para integrar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU en su seguimiento de los planes presupuestarios de cada Estado miembro, un proceso conocido como el Semestre Europeo.

Nos preguntamos qué se necesita para cumplir esas metas, que incluyen alcanzar los objetivos climáticos y reducir las desigualdades sociales.

Estamos en Dinamarca, para ver cómo este país está logrando sus objetivos, y para preguntar al Ministro de Asuntos Exteriores, Jeppe Kofod, si Europa puede conseguir ser sostenible

La ambición de Naciones Unidas

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) establecidos por la ONU suponen el plan para lograr un futuro mejor para todos.

Abordan los desafíos mundiales a los que nos enfrentamos, incluidos los relacionados con la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, la degradación del medio ambiente, la paz y la justicia.

La Unión Europea quiere cumplir esta agenda para 2030 y por primera vez integrará los ODS con un enfoque específico en los aspectos económicos y sociales durante el Semestre Europeo, su proceso anual de seguimiento de los libros fiscales y las políticas económicas de los estados miembros.

Hasta ahora, el nivel de progreso no es el mismo entre los estados miembros. Los países que más cerca están de alcanzar los objetivos en Europa son Dinamarca, Suecia, Finlandia, Francia, Austria, Alemania y Holanda. Pero ninguno de ellos está en la senda para lograrlo en 2030. Al final de la lista están Grecia, Bulgaria, Rumania y Chipre, muy por debajo de la media de la UE.

El paso adelante de Dinamarca

Con su Proyecto Cero, Sonderborg quiere convertirse en la primera ciudad europea en eliminar completamente las emisiones de CO2. Su objetivo: demostrar que el objetivo de 2029 es posible, con la participación activa de las empresas y los ciudadanos locales. El proyecto, impulsado por la propia ciudad, reúne fondos del municipio y de las compañías de energía danesas.

"El hecho de ser una asociación público-privada asegura que podamos trabajar juntos. Nuestro objetivo aquí es centrarnos en la eficiencia energética, en cómo estamos viviendo realmente, en si podemos reducir nuestro consumo y nuestras emisiones y en si podemos producir nuevos tipos de energía", asegura Hans Lehmann, directo de Proyecto Cero.

Según la empresa que controla el progreso del proyecto, las emisiones de CO2 se han reducido en casi un 40%. Quedan por eliminar 700.000 toneladas de emisiones. Un parque eólico en estudio reduciría esta cifra a 400.000 toneladas en 2025.

Es un gran paso, pero todavía queda mucho por hacer. Al unirse al Proyecto Cero en 2016, una cooperativa de supermercados apostó por un plan de negocios sostenible. Asger Skov Nielsen, uno de los asociados, describe los beneficios: "En un supermercado como este invertimos mucho dinero en la iluminación y en la instalación de medidores. Tenemos una empresa que controla nuestro consumo de luces, calor, ventilación y todos los refrigeradores. En toda la cooperativa invertimos cerca de 2,2 millones de coronas danesas, casi 300.000 euros, que ya hemos recuperado, así que realmente vale la pena".

El Proyecto Cero involucra no sólo a las empresas, sino también a los ciudadanos y sus casas, que son particularmente contaminantes. Soluciones como la calefacción urbana, generada por energías renovables, o las células fotovoltaicas se utilizan para reducir el consumo doméstico.

Las asociaciones de vivienda social quieren dar ejemplo. Jørgen Brodersen es arrendatario, pertenece a una de ellas y cree que "hemos mejorado muchas cosas, hemos ahorrado mucho dinero, aunque el alquiler aumentó un poco, hemos tenido una muy buena cooperación y los residentes están muy contentos de vivir aquí."

Sonderborg quiere conectar los sectores que consumen energía con los que la producen. Por ejemplo, dos plantas de biogás en construcción transformarán los desechos agrícolas, industriales y domésticos en gas renovable. Y el transporte público funcionará con biocombustible. Se trata de logros alentadores, pero siguen existiendo importantes desafíos."Creo que tenemos el dinero, tenemos las tecnologías, lo más difícil es que necesitamos cambiar nuestras vidas, centrarnos en ser más sostenibles a escala mundial, y podemos conseguirlo", concluye Lehman.

Entrevista con el ministro de Exteriores de Dinamarca

Volvemos a Copenhague para entrevistarnos con el Ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Jeppe Kofod, y preguntarle si es realista tratar de convertir a Europa en Dinamarca en términos de economía verde e igualdad social. .

Euronews: ¿Cuáles son los objetivos políticos y las regulaciones clave de un país con el fin de lograr todos estos objetivos sostenibles para 2030 en Europa?

Jeppe Kofod, ministro de Exteriores de Dinamarca: En primer lugar, creo que todos y cada uno de los gobiernos debe tener un objetivo muy ambicioso para 2030 sobre la acción climática, sobre el medio ambiente y sobre la responsabilidad social. Entonces pensarán, ¿qué herramientas tenemos? Necesitan tener la regulación correcta y necesitan asociarse con el sector privado, las empresas y los inversores. Y para algunos países es complicado, tienen que eliminar gradualmente, por ejemplo, el carbón, luego necesitan tener un plan a largo plazo para eso, que también implica la readaptación.. Por ejemplo, de aquello que trabajan en las minas de carbón o en las centrales eléctricas.

E: ¿Cómo obtener todo ese capital privado que se necesita para lograr los objetivos?

J.K.: Lo que hemos experimentado en Dinamarca es que no hay contradicción entre la transición verde, invertir por ejemplo en energía renovable, y ser competitivos y atractivos para los inversores. Estas dos cosas van de la mano si se hace de la manera correcta. Incluso en los años posteriores al pico de la crisis financiera, en los que se destruyeron muchos puestos de trabajo en Europa, el único sector que creció en Dinamarca fue el de la energía verde. Porque queríamos deliberadamente poner el foco en ese sector. Lo bueno es que si lo hacemos de la manera correcta, puede ayudar al clima, al medio ambiente y también puede crear puestos de trabajo, mejorando así las condiciones sociales en todos y cada uno de los estados miembros.

E: ¿Piensa que las cosas pueden suceder así, sin que la gente pierda empleos?

J. K.: Los empleos que conocemos hoy en día en el sector de los combustibles fósiles, por ejemplo, morirán y entonces tendremos que crear otros nuevos. Lo importante desde el punto de vista político es cómo ayudar a las personas a emplear el día a día en cambiar del sector que está desapareciendo a otro nuevo, con nuevos empleos. Es decir, apoyar el reciclaje, el aprendizaje permanente, la inversión por parte del Estado en la educación. Pero, ¿cómo preparar a la generación venidera, a los jóvenes que están estudiando en este momento para que tengan las herramientas adecuadas con el fin de empezar a ser innovadores en la nueva economía verde?. Ambas cosas tienen que pasar y es necesario que pasen ahora.

E: ¿Cree que poder alcanzar estas metas en 2030 es realista?

J. K.: Es un enorme reto, no lo quiero subestimar. Dinamarca tuvo una gran crisis del petróleo en los años setenta, como muchos otros países. En ese momento dijimos, "tenemos que salir de esa dependencia", lo hemos logrado, y para 2030 seremos 100% renovables en lo que se refiere a la electricidad. Así que, si miramos al mundo actual, tenemos a China en ascenso, necesitan ese tipo de tecnología que podemos producir, tenemos a la India que ha crecido recientemente, 1.300 millones de personas van a una transición, tenemos a África, América Latina, necesitan tener nuestras ideas y tecnología, así que si hacemos crecer ese sector podemos ser capaces de crear puestos de trabajo para Europa.