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Niños refugiados a las puertas de Europa

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Niños refugiados a las puertas de Europa
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"Europa, por favor", una súplica de los miembros más jóvenes y vulnerables de una comunidad que nadie quiere acoger. Según la ONU, los niños constituyen más de la mitad de la población de refugiados del mundo En el camino, se enfrentan a enormes riesgos. Y en la frontera turco-griega, algunas de sus necesidades más básicas no están siendo satisfechas."Necesitamos comida, los niños tienen hambre. Necesitamos leche y comida para niños", asegura Dünya al-Alawish, una demandante de asilo siria.

Dünya se fue a Alemania sola con sus 5 hijos después de perder a su marido en la guerra de Siria. Ahora está atrapada en en tierra de nadie en la frontera entre Turquía y Grecia, donde describe las terribles condiciones, especialmente para los más pequeños: "Lloran todo el rato. Todo está sucio. ¿por qué? La vida es demasiado dura. Pero si Dios quiere, Alemania se "abrirá"... Si Dios quiere, Angela Merkel dejará pasar. Ayuda, Angela Merkel, ayuda. Estamos cansados. Estamos cansados.

No pudimos seguir a Dunya hasta la zona de separación. Turquía ha restringido el acceso a los periodistas. Les traslada nuestras preguntas a sus hijos, que aseguran que el campamento en el que están está muy sucio y que quieren a Alemania y ver a Angela Merkel para "vivir nuestros sueños, nuestros estómagos estarán llenos y podré ir al colegio."

Alemania anunció que está dispuesta a acoger a niños refugiados que hayan llegado a Grecia. Pero todavía tiene que especificar si también considera a los que están atrapados a este lado de la frontera. Mientras tanto, Sumuh y Buruc siguen varados sin poder disfrutar como corresponde a sus edad.

"Desafortunadamente, en tiempos de crisis, al convertirse en refugiados, los niños no pueden experimentar su infancia. No pueden actuar como niños. No pueden vivir como niños", detalla Onur Kutay Ozerturk, que trabaja en la Media Luna de Turquía. Se espera que asuman las responsabilidades de los adultos: transportar las pertenencias de la familia, trabajar..."

Los niños desplazados a la fuerza afrontan la más cruel de las ironías: al escapar de situaciones en las que ponen en juego sus vidas, se enfrentan a peligros físicos y psicológicos que pueden reducir significativamente sus posibilidades de un futuro mejor.