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Animales salvajes aprovechan la cuarentena para reconquistar las ciudades

Animales salvajes aprovechan la cuarentena para reconquistar las ciudades
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En Francia, y otros muchos países donde se ha decretado la cuarentena para luchar contra la propagación del coronavirus, los cantos de los pájaros nos llegan ahora nítidamente. El gorjeo de las aves es especialmente sorprendente para los urbanitas acostumbrados al rugido de los motores.

Mientras los pájaros trinan a pleno pulmón, otros animales salvajes empiezan a asomar sus patas por las ciudades. Hay un sinfín de ejemplos. Pero para indagar más en este tema, ¡qué mejor manera que a través de la experiencia personal!

Al salir de mi casa a hacer unos recados de primera necesidad, equipado adecuadamente con mi identificación y el justificante de desplazamiento, me encontré cara a cara con un tejón que se paseaba por un aparcamiento cercano a mi casa. Tras intercambiar una mirada de asombro, el mamífero corrió apresuradamente hacia una arboleda.

Los vecinos comentan haber visto una cabra y su cabritillo en pleno día. Una escena que jamás habían presenciado, ni siquiera aquellos que llevan más tiempo en el vecindario.

Euronews contactó con la bióloga del laboratorio de Biometría y Biología Evolutiva (LBBE) de la Universidad de Lyon para saber si efectivamente la reducción de la huella humana sobre la naturaleza permite que los animales salvajes varíen “sus prácticas habituales”.

Blandine Doligez, especialista en ornitología, nos confirma que este periodo de confinamiento es propicio para que los animales modifiquen sus costumbres.

"Cuando el origen de la perturbación o de la contaminación se ve alterada, como ocurre ahora a gran escala, es muy probable que la vida salvaje altere su actividad", asegura Doligez.

La investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS, por sus siglas en francés) señala que "los estudios realizados en las zonas urbanas sobre poblaciones de aves han puesto de relieve como afecta el nivel de perturbación humana, por ejemplo por la cercanía de personas a los nidos, sobre diversos parámetros de la reproducción”.

En general, añade Doligez, los niveles de perturbación son menores durante el fin de semana que entre semana. Los pájaros, por lo general, cantan más y hacen más visitas a sus nidos el sábado o el domingo. Pero, la presencia humana no es la única fuente de perturbación para las aves, “ocurre lo mismo con la contaminación sonora, química, lumínica...", concluye la bióloga.

Para indagar sobre el comportamiento de los mamíferos en esta situación excepcional, Euronews preguntó a Jean-Michelle Gaillard, director de investigación del CNRS y miembro de la Universidad de Lyon.“Sin duda estamos viendo que hay una respuesta de los animales a este confinamiento. Simplemente porque el espacio hasta ahora ocupado por el hombre y sus actividades ha quedado vacío. Se ha convertido en un espacio disponible para las especies y cada animal irá integrándolo a su entorno”.

La presencia de la actividad humana es interpretada por los animales como algo negativo y peligroso, explica el investigador. De ahí que “ante esa perturbación, los animales amplíen su zona de fuga o incluso abandonen espacios que utilizaban anteriormente”.

"Cuando hay un cambio en lo que llamamos en nuestra jerga el 'paisaje del miedo', es decir, todas las amenazas que pueden existir en un lugar determinado, el animal adquiere una especie de mapa de esas amenazas. La mayoría de las especies de mamíferos se adaptan muy bien a esos cambios, tienen lo que llamamos un comportamiento plástico. Cuando los animales ven que no hay nadie alrededor, se instalan en el nuevo espacio de forma muy rápida. Finalmente conquistando de nuevo los espacios”.

“Si el confinamiento dura hasta abril, puedo predecir que vamos a ver muchos ciervos. Será justo la fase en la que los cervatillos se independizan e inician sus movimientos exploratorios”, Jean-Michel Gaillard, director de investigación del CNRS

“Obviamente no todos los animales son iguales. No todos tienen la misma zona de fuga. Hay animales que son muy, muy temerosos. Otros, por el contrario, se sienten a gusto con la actividad humana. Algunos incluso se aprovechan de ella, como los zorros de Oxford. Aprendieron muy rápido a explotar nuevos recursos buscando en los cubos de basura. Lo mismo ocurre con los ciervos, que se ven regularmente en los parques. Esto no es nada nuevo. Pero ahora que no hay gente ocupando el espacio vienen con mucha más frecuencia y en mayor número".

"Estos movimientos son la respuesta inmediata de los animales a los factores ambientales cambiantes. Pero tan pronto se vuelva a la normalidad seguro que rápidamente se va a producir un repliegue. Vamos a volver a la situación que ya conocíamos".

Investigadores confinados

El confinamiento es una suerte de nueva frontera para los animales. Para los investigadores esta situación podría dar lugar a nuevos e interesantes trabajos. Pero como nos cuenta Blandine Doligez “varios colegas que habían empezado seguimientos de población animal en zonas urbanas lamentan mucho no poder continuar estos seguimientos durante el periodo de confinamiento”.

“Es una experiencia excepcional, inigualable hasta la fecha, que se da en todo un país, en todo un Continente. Esto nos aportaría una información inestimable, particularmente relevante e interesante para explicar el impacto de las actividades humanas sobre las poblaciones de pájaros salvajes en el medio urbano”, lamenta Doligez.

Jean-Michelle Gaillard añade que si el confinamiento dura hasta mayo “ni siquiera podremos hacer nuestra campaña de captura y marcado de los animales. Lo que supondrá una falta de seguimiento. Sabemos que en teoría este es un periodo muy interesante pero, desafortunadamente, no habrá nadie que pueda hacer el seguimiento”.

Cuando salgan al balcón o la ventana no olviden coger sus prismáticos, los animales salvajes pueden estar muy cerca...Como este oso pardo que se pasea por un pueblo de Asturias, al norte de España.

En San Sebastián, también al norte de España, los vecinos han visto una foca descansando a orillas del río Urumea.

Y en Madrid, los pavos reales pasean tranquilamente por sus calles.

En estos días de cuarentena un buen entretenimiento es agudizar el oído y la vista para reconocer a los animales que poco a poco recolonizan nuestras ciudades y pueblos.