Última hora
This content is not available in your region

COVID-19: El blockchain y los mineros de criptomonedas se alían contra el coronavirus

 El cofundador y director general de Alpine Mining, Ludovic Thomas, en el emplazamiento minero de la empresa en Gondo, Suiza, en 2018 - Foto de archivo
El cofundador y director general de Alpine Mining, Ludovic Thomas, en el emplazamiento minero de la empresa en Gondo, Suiza, en 2018 - Foto de archivo   -   Derechos de autor  FABRICE COFFRINI/AFP
Tamaño de texto Aa Aa

Miles de ordenadores de gran potencia, normalmente utilizados para la minería de criptomonedas, deciden cambiar su objetivo inicial para colaborar con una red de investigación que lucha contra el coronavirus.

La potencia de cálculo de los procesadores de más de 6.000 máquinas que suelen participar en el blockchain Ethereum redirigen ahora sus esfuerzos para ayudar al proyecto Folding@Home de la universidad de Standford. Este proyecto colaborativo de investigación biomédica normalmente se centra en la investigación del SIDA, el Azheimer, la enfermedad de Huntington y el cáncer pero ahora se ha destinado al estudio del Covid-19.

El funcionamiento es simple: instalando un programa en su ordenador, puede “prestar” la potencia de cálculo sobrante de su procesador y de su tarjeta gráfica para ayudar a los investigadores. Se trata de un proyecto colaborativo, en vez contar con un gran ordenador, una supercomputadora, Folding@Home utiliza la potencia de cálculo de aquellos que quieran participar, sin importar en qué lugar del mundo esté ubicado el ordenador.

Hay más de un millón de ordenadores contribuyendo activamente al estudio del nuevo coronavirus, y la red se amplía cada día con un crecimiento del 1200% en 4 semanas.

Petaflops y blockchain

Este megaordenador descentralizado permite entender el comportamiento de las proteínas virales que utiliza el coronavirus para atacar nuestro sistema inmune y multiplicarse. La rapidez de cálculo de estos ordenadores, sobre todo los especializados en la extracción de moneda criptográfica, permite estudiar ciertos aspectos de la dinámica molecular y hacer simulaciones para desarrollar nuevas terapias contra el SRAS-CoV-2.

Para los amantes de las cifras, la potencia descentralizada de este proyecto de la universidad de Standford equivaldría a 470 petaflops, según algunos medios. Esto significa que es capaz de efectuar 470 millones de billones de operaciones de coma flotante por segundo.

Summit, la supercomputadora de IBM que es la más rápida del mundo, tiene “solo” 200 petaflops de potencia. Este superordenador también se ha unido a la lucha contra el Covid-19 y participa ya en simulaciones para descubrir los compuestos químicos capaces de inhibir los efectos del nuevo coronavirus sobre las células huésped. Recientemente, ha identificado 77 compuestos que podrían instalarse en el virus y disminuir la capacidad de fijarse a las células humanas.

La tecnología blockchain se está utilizando también en Europa para luchar contra el coronavirus. En Holanda, un grupo de empresas de alta tecnología ha lanzado una iniciativa que explota el blockchain y ofrece apoyo tecnológico gratuito al gobierno, a los trabajadores humanitarios, a los sanitarios y los hospitales del país.

Una potencia de cálculo incomparable

Contactado por Euronews, el profesor Garrick Hileman, responsable de la investigación de Blockchain.com explica que “por el momento, no se sabe qué parte de la potencia de cálculo, utilizada normalmente por los mineros de criptomonedas se ha puesto a disposición de la lucha contra el Covid-19, ni tampoco los modelos de ordenadores que se han movilizado”.

“No podemos decir que las monedas criptográficas en su conjunto representen la mayor potencia de cálculo de la Historia", cuenta. "Pero muchos de estos ordenadores son extremamente rápidos y eficaces, y si se despliega un número suficiente de ellos para luchar contra el coronavirus podría tener un impacto relevante y positivo”.

A eso se une, según el profesor, la reciente caída del precio de las criptomonedas que hace poco rentable la utilización de buena parte de los ordenadores para la ‘minería’ de esas criptodivisas. Así que “existe la posibilidad de reorientar estas máquinas para ayudar a la investigación médica”.