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Bloques de hormigón para frenar los desplazamientos a las zonas turísticas en plena pandemia

Vista de la playa de Sant Sebastià en Barcelona
Vista de la playa de Sant Sebastià en Barcelona   -   Derechos de autor  Joan Mateu/AP
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Barricadas con hormigón para frenar los desplazamientos de forasteros a los principales municipios turísticos europeos para frenar la propagación del coronavirus.

Se trata de una de las medidas extraordinarias puestas en marcha en multitud de poblaciones de España, Portugal, Francia o Italia, para evitar la llegada de turistas a sus segundas residencias aprovechando las tradicionales vacaciones de Semana Santa. Unos desplazamientos prohibidos por el confinamiento obligatorio decretado en estos países.

El problema radica en que el número de camas hospitalarias disponibles en estas zonas está dimensionado para los residentes habituales, no para el incremento exponencial de habitantes que provoca la ocupación de las conocidas como segundas residencias.

España

En España, ya al inicio de la pandemia se registró un aumento significativo de habitantes que procedentes de grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, llegaron hasta sus apartamentos y casas de veraneo tanto en las playas del Mediterráneo como en los pueblos del interior.

Esta misma semana saltaron todas las alarmas cuando el director del Hospital de la Cerdaña, Francesc Bonet, denunciaba que el 20% de las personas atendidas durante el último fin de semana eran pacientes desplazados no domiciliados en la zona. Se trata de un centro sanitario transfronterizo para España y Francia que cubre “adecuadamente” las necesidades de los poco más de 30.000 habitantes de tres comarcas de los Pirineos.

El jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil, José Manuel Santiago, confirmó el miércoles que estaban “reforzando los controles (en las carreteras) con carácter permanente desde el lunes pasado”. Las fuerzas de seguridad recuerdan que incumplir las normas tiene “serias consecuencias”, incluso penales en el caso de las infracciones graves, y advierte de que los agentes serán “contundentes”.

Algunos alcaldes de estos destinos como José Miguel Luengo, de la localidad española de San Javier (Murcia) ha explicado que “no se trata de estigmatizar a nadie”, sino de proteger la salud pública.

Los ayuntamientos no sólo han instalado bloques de hormigón en las calles, además prevén controlar el consumo de agua y hasta la basura de los vecinos.

Otro municipio turístico como es Calafell (Tarragona), frecuentado por residentes en el área metropolitana de Barcelona, "blindaba" todos sus accesos antes del inicio de las vacaciones para frenar "tanto las visitas de fin de semana como las de Semana Santa".

Desde el ayuntamiento de Cadaqués, un pueblo de la Costa Brava, cuentan a euronews que desde el jueves hay un control policial de 24 horas en la única entrada a la población para evitar entradas en estos días de vacaciones. Pero reconocen que es "imposible blindar todo el pueblo" y que en las pasadas semanas ha ido llegando gente. "Nos consta que a dos vehículos que venían con maletas, es decir con no residentes, se les ha obligado a dar la vuelta", explican a euronews.

También en la costa valenciana, algunos residentes de poblaciones como Jávea o Gandía se quejan de la llegada de nueva población en estos últimos días. "Notamos que hay muchas más colas en los supermercados", lamenta un habitante de Jávea. Como el resto de poblaciones del litoral, los controles se multiplican para evitar el acceso de los no residentes.

Portugal

Idéntica situación viven en Portugal. Las autoridades piden encarecidamente a la población que respete las medidas de contención, para frenar el eventual efecto que la Semana Santa pueda tener en la curva de contagios, que el miércoles empezaba a estabilizarse.

Hasta el próximo lunes está prohibido que los ciudadanos se desplacen fuera de su municipio de residencia salvo que tengan un justificante laboral. Además, durante estos días todos los aeropuertos del país están cerrados al tráfico de pasajeros. Unos 35.000 agentes de la Guardia Nacional Republicana (GNR) y la Policía de Seguridad Pública (PSP) están desplegados para garantizar el cumplimiento de las medidas impuestas.

Las infracciones conllevan incurrir en un delito de desobediencia. Portugal mantiene un "deber de recogimiento general" que obliga a todos los portugueses a permanecer en su domicilio salvo en las excepciones previstas por la ley.

Francia

En Francia, el Ministerio del Interior mantiene un "dispositivo excepcional" para disuadir a los franceses de salir de vacaciones y garantizar el cumplimiento de las medidas de confinamiento. Se han movilizado 160.000 gendarmes y policías al coincidir la Semana Santa con las vacaciones de primavera.

Pese a los controles, algunos franceses han llegado a sus segundas residencias con sus vehículos cargados de maletas. Una actitud que ha provocado la indignación de los vecinos.

La prefectura del departamento de Charente Marítimo, donde se encuentran destinos turísticos como La Rochelle o la Isla de Ré, ha instado a "las plataformas de alquiler turístico a adoptar todas las medidas necesarias para que no se realice, hasta el fin del periodo de confinamiento, ningún alquiler vacacional que no responda a un imperativo profesional debidamente justificado".

Más lejos han ido otros departamentos como los Pirineos Atlánticos o la Gironda que han "prohibido a los establecimientos turísticos la recepción de público en todos los municipios de su litoral".

Italia

Mientras, las autoridades italianas han empezado a registrar la temperatura de los pasajeros en las estaciones del ferrocarril de Termini y Tiburtina, las dos principales de Roma, la capital del país.

Se trata de una prueba ante la futura fase de apertura del confinamiento establecido para frenar la propagación del coronavirus.

El presidente del Colegio de Médicos de Roma, Antonio Magi, ha explicado que "en estos días de Semana Santa en los que no podemos excluir, a pesar de las prohibiciones, que el tráfico de personas aumente, no nos queremos encontrar poco preparados y de esta manera se puede controlar a quienes pasen por las estaciones de ferrocarril y pueden ser fuente de probables infecciones".