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Auge de Tinder en tiempos de coronavirus: “No es que quiera conquistarte pero tengo mascarillas”

Auge de Tinder en tiempos de coronavirus: “No es que quiera conquistarte pero tengo mascarillas”
Derechos de autor  AP Photo/Tsering Topgyal, File / Euronews
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Étienne era un gran crítico de las aplicaciones de citas cuando el Gobierno francés anunció el confinamiento. Hoy, tres semanas más tarde, hasta tiene su propia frase de conquista en Tinder:

Buongiorno principessa! Un príncipe encantador encerrado en su gran castillo (mejor dicho en un pequeño apartamento en los suburbios parisinos) está probando suerte instalando Tinder. El dragón Macron está merodeando y no puedes salir hasta que esté dormido (el Gobierno está hablando de otras cuatro semanas)… Así que dejemos volar la imaginación y creatividad”.

Pero el joven de 30 años no ha conseguido tantos matches. No es fácil competir con el ingenio y la creatividad de los usuarios hoy en día. “No es que quiera conquistarte, pero tengo mascarillas”, “Tú, yo, Netflix, tos and chill… piénsalo” o “Soy corona negativo” son algunas de las descripciones de los perfiles que están adaptando sus maneras de seducir en tiempos de coronavirus.

Las aplicaciones de citas, una forma de matar el aburrimiento

Como Étienne, muchas personas han decidido dar una oportunidad al ciberamor para hacer la cuarentena menos difícil.

Maelle es una de ellas. El hecho de no poder ver a la gente que conoce no le molesta y le parece que con la situación, la gente se está tomando "más tiempo para conocerse" y "las conversaciones duran más tiempo".

Datos en España lo confirman. Desde el inicio del confinamiento, algunas de las aplicaciones han comunicado que las conversaciones entre los usuarios se han vuelto más largas y que las videollamadas, disponibles en algunas de ellas, han aumentado. Por otro lado, el uso de las redes sociales como Tinder, Bumble y Meetic se ha disparado entre los jóvenes. Un estudio de más de 8.000 personas publicado por Smartme Analytics muestra que desde que el Gobierno español declarara el estado de alarma, el uso de Tinder se ha incrementado un 94.4% entre los menores de 35 años. Le siguen Badoo (+52,4%), Wapo (+34,9%) y Grindr (+24%).

Smartme Analytics

Para María Carolina Concha, médica psicoanalista, la "búsqueda del otro" y la necesidad de crear un vínculo puede acentuarse cuando uno está aislado. "Se hace más relevante, aunque no se pueda tener un contacto físico. La conversación virtual también es válida", explica.

Con la propagación del coronavirus y la implementación de reglas de confinamiento, el uso de las aplicaciones de citas también se ha incrementado en otros países del mundo. María Belén, una joven que vive en Cochabamba, Bolivia, está sacando provecho a la funcionalidad que Tinder ha puesto a disposición de sus usuarios. Se trata de un pasaporte que les permite conocer a gente de otras partes del mundo, que antes era solo accesible para las cuentas prémium.

"El hecho de viajar a diferentes lugares ha hecho todo más interesante. Me he ido a España, Italia, Budapest, Ámsterdam... Es divertido e interesante ver cómo las otras personas están lidiando con la situación, el intercambio cultural", comenta.

Pero no todo es bueno. María Belén también cree que, con el confinamiento, algunos hombres se han vuelto más insistentes. "Tienen sus hormonas súper alborotadas", afirma.

"¿Para qué hablar con alguien que no vas a ver? No sirve de nada"

Por otro lado, hay quienes no encuentran ningún sentido a las aplicaciones de citas durante el confinamiento.

"No sirve de nada. Me cansaría francamente. Para mí es muy importante ver a la otra persona", dice Audrey, una joven parisina de 25 años.

"Ya tengo demasiados amigos con los que hablar para preocuparme de Tinder", admite Victoria de 25 años. La joven londinense cuenta que al inicio de la cuarentena, incluso recibía propuestas para dar un paseo, a pesar de que la mayoría de las aplicaciones han pedido a sus usuarios que se queden en casa, posterguen sus citas y opten por encuentros virtuales.

La cuarentena, ¿el impulso amoroso que los indecisos necesitaban?

Olivia (nombre ficticio) vive en París y llevaba varias semanas saliendo con un chico que había conocido en la aplicación de citas Bumble. El confinamiento llegó precipitadamente, muy pronto para pasarlo juntos, pero muy tarde para no echarse de menos.

"¿Si calificaría mi situación como romántica? Yo creo que sí", admite la joven de 25 años. "El confinamiento nos ha permitido dejar de lado todos los prejuicios de las aplicaciones de citas y ha hecho que nos demos cuenta de que sentíamos una atracción más profunda".

La doctora María Carolina Concha tiene una explicación: "Una de las cosas que nos ha traído este aislamiento es revalorizar el vínculo con el otro, a todo nivel. El espacio de encuentro se revaloriza mucho".

Es así que, a pesar de no poder compartir físicamente, los dos jóvenes han optado por citas virtuales casi todas las noches y han encontrado la manera de aliviar el estrés, con una cerveza o conciertos de guitarra. Incluso han logrado tener un poco de intimidad, aunque Olivia admite que todavía no está acostumbrada.

La joven asegura que la dinámica de su relación cambió gracias a la cuarentena. "No sé cómo hubiera evolucionado sin esto", confiesa.

Sin embargo, algunas preguntas persisten. ¿Cómo de real es lo que uno siente en tiempos extremos? Para Olivia, es posible que estén viviendo algo muy diferente a la "vida real" y prefiere tomarse las cosas con calma. "No quiero que decidamos formalizar la relación por esta situación. Puede que ninguno de los dos pueda conocer a alguien más en este momento, pero no estamos obligados a estar juntos porque la situación es así".

Aunque la pandemia del COVID-19 ha traído incertidumbre a muchas relaciones, la doctora Concha sostiene que la necesidad de tener el control, no solo en tiempos de COVID-19 sino en todo tipo de situaciones, puede arruinar el vínculo que están construyendo las nuevas parejas. Es por esta razón que recomienda no poner presión ni preocuparse en cómo mantener una relación que se está formando en el proceso: "Es tiempo de vincularse con la espontaneidad del afecto, sin tener muchas expectativas a futuro, disfrutar las cosas del momento y ver si a largo plazo se sostiene".