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La vida después del confinamiento: ¿Cambiará el coronavirus la forma en que viajamos para siempre?

La vida después del confinamiento: ¿Cambiará el coronavirus la forma en que viajamos para siempre?
Derechos de autor  AP Photo/Michel Euler
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A principios de marzo de 2020, el guía turístico Yuval Ben-Ami conducía a un grupo de turistas por la Laponia finlandesa cuando se supo que un paciente con coronavirus estaba siendo tratado en la cercana Rovaniemi, la ciudad más conocida como el hogar oficial de Papá Noel.

Fue después de que Italia decretara el confinamiento de su provincia septentrional de Lombardía, pero unos días antes de que la cuarentena se extendiera por todo el país y en Francia, España y los estados nórdicos. En esos primeros días del brote, con el COVID-19 focalizado mayormente en China, el grupo no estaba preocupado.

"Algunos bromearon sobre lo temerarios que éramos, viajando en estos tiempos", dijo Ben-Ami.

Sería el último tour que guiaría Ben-Ami antes de que las fronteras del mundo se cerraran de golpe.

En pocos días, como otros 66 millones de franceses, el guía turístico de 43 años quedó confinado en su casa en Luberon, Provenza, con la prohibición de alejarse a más de un kilómetro de su puerta.

El impacto del coronavirus en la industria de los viajes ya ha sido evidente: la mitad de la población mundial está encerrada, mientras que el número de vuelos en todo el mundo ha disminuido de unos 200.000 el 21 de febrero a 64.000 el 31 de marzo, según el sitio web FlightRadar 24.

El Comisario de Mercado Interior de la Unión Europea, Thierry Breton, ha afirmado que la pandemia le está costando a Europa 1.000 millones cada mes, mientras que la Organización Mundial del Turismo (OMT) estima que las llegadas de turistas en todo el mundo podrían disminuir hasta en un 30% en 2020.

Francia tenía 89,4 millones de visitantes extranjeros en 2018 y el turismo representa el 8% del PIB. El gobierno estima que dos millones de personas trabajan directa o indirectamente en la industria del turismo y muchas de esas personas, incluyendo a Ben-Ami, están ahora sin trabajo.

Él y su esposa solicitaron ayuda del estado francés y aunque aún no han recibido los fondos, la pareja encontró el proceso rápido y eficiente.

"Es la primera vez que solicito ayuda del estado en mi vida, pero no había otra opción: después de apretarme el cinturón durante la temporada baja, descubrimos que ahora debemos hacer otro agujero y hacer lo que podamos para capear la tormenta", dijo.

La historia es dinámica y los viajes cambian todo el tiempo.
Yuval Ben-Ami
Guía turístico

Reino Unido también ha sido golpeada duramente por la caída de turistas desde el comienzo de la epidemia de COVID-19. Sitios como la Torre de Londres, el Palacio de Buckingham y la Abadía de Westminster están inquietantemente vacíos, mientras que las fotos de un Oxford Circus desierto - la principal calle de compras de Londres - delatan el grave impacto que el confinamiento está teniendo en la economía británica.

Como guía turístico acreditado, Roberto Di Gioacchino estaría en esos sitios esta semana, esperando a los turistas de todo el mundo, pero no sólo sus clientes han cancelado sus reservas hasta julio, sino que agosto también pinta bastante mal.

Robert Di Gioacchino
Robert Di Gioacchino con uno de sus grupos turísticos en la Torre de Londres.Robert Di Gioacchino

Sin embargo, Di Gioacchino no está en Londres en este momento. El 11 de marzo, tomó uno de los últimos vuelos a Teramo, Italia, donde está cuidando a su madre de 92 años en la ciudad de Alba Adriática. Como italiano, dice, aprecia la necesidad de confinar Reino Unido, aunque sea a expensas de su negocio.

"Cuando empezó, oí que mucha gente tenía resentimiento por ello. La gente decía que el gobierno no debería cerrar todo. Pero siendo italiano y estando atrapado aquí en Italia, me doy cuenta de lo difícil que es la situación", dijo.

Estar en compañía de su madre, que vivió la Segunda Guerra Mundial, también le ha dado una perspectiva de la crisis, que según ella no tiene precedentes en su vida.

"Mi madre vivió la guerra y dijo que incluso entonces, cuando no tenían nada, todavía podían salir a respirar el aire. Ahora tenemos miedo de salir y tocar a la gente, eso es algo que ella nunca esperó ver en su vida", dijo.

Pero Di Gioacchino confía en que cuando la pandemia de coronavirus se calme, los viajeros volverán. Sus clientes que han cancelado este verano le han dicho lo mismo, y aún no ha cancelado sus propias vacaciones en octubre, un crucero.

AP/Frank Augstein
Una tienda de souvenirs para turistas cerrada en Oxford Street en Londres, el miércoles 15 de abril de 2020.AP/Frank Augstein

Reino Unido ha tardado más que Francia en proporcionar ayuda financiera a los afectados por el brote de coronavirus, en particular a los que trabajan por cuenta propia o dirigen pequeñas empresas. No se espera que los trabajadores autónomos puedan reclamar apoyo financiero del gobierno hasta junio.

Robert Lundgren Jones, el fundador de Lundgren Tours, dejó de trabajar el 14 de marzo, un día antes de que Reino Unido implementara sus reglas de distanciamiento social. Uno de sus tours más populares es la del Colegio Hogwarts de Brujería y Hechicería, basada en las novelas de Harry Potter.

"El impacto a corto plazo fue simplemente la administración de proporcionar reembolsos masivos. El impacto a largo plazo más frustrante fue la cancelación de nuestros contratos de verano", dijo.

"Muchos otros guías turísticos que conozco están tratando de diversificar y hacer talleres educativos en línea, por ejemplo, mientras que yo estoy usando este tiempo para mejorar y agilizar los procesos y reflexionar sobre muchas áreas diferentes del negocio para volver mejor que nunca cuando la temporada continúa".

Lundgren cree que hasta que se haga una vacuna y se distribuya al público, muchos viajeros dudarán en viajar a bordo, sobre todo teniendo en cuenta que se cree que los aeropuertos son tan fundamentales para la propagación del virus.

"Creo que habrá un gran aumento de las estancias y los viajes nacionales", dijo. "Sin embargo, creo que depende tanto del tipo de viaje como del tipo de viajero".

Mientras tanto en Francia, Ben-Ami es optimista

"La historia es dinámica y los viajes cambian todo el tiempo. Nuestro papel como mediadores del mundo ante mentes curiosas es adaptarnos a las necesidades de los viajeros y reflejar las nuevas realidades con franqueza", dijo.

"Sea lo que sea que el mundo sea después de la pandemia, será fascinante explorarlo junto a los viajeros".