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La pandemia ensancha la brecha de la desigualdad en los suburbios franceses

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Voluntarios de la asociación ACleFeu distribuyen productos en Clichy-sous-Bois
Voluntarios de la asociación ACleFeu distribuyen productos en Clichy-sous-Bois   -   Derechos de autor  François Mori/AP
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Sena-Saint-Denis es el departamento más pobre de Francia, con la tasa de paro y de vivienda social más alta del país. El coronavirus no ha hecho más que ensanchar la brecha de décadas de desigualdad. Algunos de sus habitantes todavía conservan su trabajo pero saben que lo peor está por llegar.

Acompañamos a Mehdi Bigaderne, miembro de la asociación ACleFeu, uno de los encargados de la distribución de comida y otros productos de primera necesidad.

"Son casi las 11 de la mañana cuando empezamos a abrir", explica Bigaderne. "Hoy esperamos entre 800 y 1.000 personas", comenta.

Llegan por centenares para cubrir sus necesidades básicas. Sin esta ayuda las cosas serían mucho más difíciles. "Comería piedras, seguro. Sólo puedo pagar el alquiler y estoy de deudas hasta arriba", nos dice una señora que espera en la cola.

"Esta crisis va a durar. Sabemos muy bien que no nos iremos el 11 de mayo, está claro. El Gobierno (francés) anuncia una crisis económica sin precedentes tras la crisis sanitaria. Y los primeros afectados por esta crisis, como en todas las crisis, son los que viven en estas zonas, en los suburbios", añade Bigaderne.

Quienes viven por debajo del umbral de la pobreza cuentan con las ayudas públicas y los comedores escolares para alimentar a sus hijos. Sin embargo, el confinamiento ha suspendido algunos programas sociales. La economía sumergida, único sustento para mucha gente, ha frenado en seco.

Anelise Borges, euronews:
El pilar de la igualdad ha desaparecido con el nuevo coronavirus que no afecta de igual modo a la vida de todas las personas. Para millones de franceses de los suburbios, esta crisis ha hecho que la realidad vaya a peor.

El riesgo de contagio es enorme para quienes todavía conservan su empleo. Con menos médicos por habitante que en otras regiones, la tasa de mortalidad fue en marzo la más alta del país.

"Si pensamos en limpieza, transporte, logística, supermercados. Ellos son los trabajadores esenciales. Y esto es una contradicción porque sentimos que son esenciales pero viven en condiciones muy precarias", explica el sociólogo Fabien Truong.

Se dice que las crisis pueden ser una oportunidad para el cambio.

En estas calles de los suburbios franceses, todos esperan un reconocimiento. Ser vistos al fin como trabajadores esenciales, personas esenciales para el futuro del país.