El crucero australiano, afectado por la COVID-19, no encontraba un puerto para atracar y evacuar a los 83 tripulantes todavía a bordo, 37 de ellos infectados.
Termina la odisea para los tripulantes del crucero australiano Greg Mortimer, afectado por la COVID-19.
Tras atracar, este lunes, en el puerto de Montevideo, la capital de Uruguay, han podido al fin abandonar el barco.
Los 83 tripulantes, de los que 37 están infectados. llevaban semanas aguardando una solución. Uno de sus compañeros había fallecido a mediados de abril, en Montevideo.
El barco había llegado por primera vez a la capital uruguaya, pidiendo auxilio, el 31 de marzo, después de no poder atracar ni en puertos argentinos ni en las Islas Malvinas, pertenecientes al Reino Unido.
Finalmente, las autoridades uruguayas accedieron a evacuarlos y alojarlos en hoteles para que pasen la cuarentena.
Hasta ahora, y a través de "corredores humanitarios", 126 pasajeros del buque, la mayoría australianos y neozelandeses, han podido volver a sus países. 112 viajaron a Australia. Los otros 14 a Estados Unidos, Canadá y varios países europeos,
El médico del Greg Mortimer, que había salido de Ushuaia, en Argentina, y debía llegar a las Islas Canarias, en España, detectó los primeros síntomas de la pandemia el 22 de marzo. Ahora acusa al capitán y a la compañía de haberlo presionado para que falsificara la situación real en el barco, para que les dejaran atracar.