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Cremona, cuna mundial de lutieres

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Cremona, cuna mundial de lutieres
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La ciudad italiana de Cremona, patria de Stradivarius, se ha convertido en un laboratorio de lutieres de todo el mundo. Aquí se trabaja siguiendo la tradición de los grandes maestros intentando resistir a un mercado en crisis y a la competencia extranjera, especialmente la que ejerce China. Stefano Conia, de 74 años, uno de los decanos de los lutieres de Cremona, que continúa trabajando aunque se jubiló hace casi diez años: "Mantengo mis papeles en regla -dice- porque si no no podría legalmente seguir haciendo violines. Y si no pudiera hacerlos, mi vida estaría acabada. Vengo al taller todos los días."

En esta ciudad, de cerca de 70 000 habitantes, hay 160 talleres de lutería, pero la mayoría de los lutieres son extranjeros. Muchos llegaron a estudiar en la Escuela Internacional de Lutería, que nació en 1938, y se quedaron.

Los instrumentos maestros cuestan entre 25 000 y 15 000 euros, mientras que en el mercado chino por 200 euros o menos, se consigen violín, arco y estuche. Pero como señala Bénédicte Friedmann, lutier francesa residente en Cremona, no hay comparación posible: "La gran diferencia entre los violines producidos en China y en Cremona es que los chinos se fabrican a varias manos, y los violines artesanales hechos en Cremona están impregnados de la personalidad del lutier, y eso es muy importante".