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Portugal: ¿Cómo ha pasado de ejemplo frente al COVID-19 a la lista de negra de países para viajar?

Portugal: ¿Cómo ha pasado de ejemplo frente al COVID-19 a la lista de negra de países para viajar?
Derechos de autor  AP Photo/Armando Franca
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Cuando España alcanzaba el pico de contagios de coronavirus a mediados del pasado mes de abril, la tasa de muertes era de 385 por cada millón de habitantes. Al otro lado de la frontera, en Portugal, equivalía a 52 por cada millón de habitantes.

Un estudio de la Universidad Nova de Lisboa indica que la reproducción de COVID-19 en Portugal fue la más baja de Europa durante los primeros 25 días de la epidemia.

Esta fuerte discrepancia en las cifras puso el foco en el modelo de gestión de la pandemia en Portugal. "Tuvimos más tiempo para prepararnos", justificaba entonces los buenos resultados a Euronews el doctor Filipe Froes, neumólogo y asesor del Gobierno portugués. "Creemos que estamos tres semanas detrás de Italia y quizás una semana y media detrás de España, así que esto nos dio tiempo, días valiosos, para prepararnos".

"Creo que la principal diferencia fue también el compromiso temprano de los médicos de atención primaria", añadía.

Sin embargo, cuatro meses más tarde la situación ha dado un giro de 180º. Portugal ha dejado de ser un ejemplo para entrar en las listas de negras de países a los que viajar este verano.

El balde de agua fría llegó el viernes de la mano del Gobierno de Reino Unido.

"Diría que esta es una decisión sin ningún fundamento y en términos técnicos hemos tratado de explicar al Reino Unido lo insensato que es", lamentó Eduardo Cabrita, ministro del Interior de Portugal, la decisión de Reino Unido de excluir a Portugal de la lista de países a los que se puede viajar.

"La situación sanitaria de Reino Unido es mucho más compleja que la de los portugueses", defendió Cabrita, alegando que Portugal es "una de las mejores opciones seguras" para un turista británico.

Lo cierto es que desde que Portugal salió el 2 de mayo del estado de emergencia, y de un confinamiento de 45 días, ha registrado un promedio de 275 nuevos casos al día.

El viernes, informó de 374, la mayoría de ellos en el área metropolitana de Lisboa. En esta región, las autoridades han necesitado decretar un nuevo confinamiento domiciliario para 700.000 habitantes en una veintena de barrios, durante al menos dos semanas.

El nuevo recuento ha llevado al país de 10,3 millones de personas a situarse entre los países europeos con más nuevas infecciones, con una tasa de incidencia global de 390 por cada 100.000 habitantes - similar a la que España registraba a mediados de abril.

¿Por qué ha aumentado el número de contagios?

"No es un motivo de alarma, pero es obviamente algo por lo que hay que preocuparse", dijo el doctor Ricardo Mexia, presidente de la Asociación Nacional de Médicos de Salud Pública de Portugal, en declaraciones a AP.

"Algunos hospitales de Lisboa están cerca de su capacidad", añadió Mexia, precisando que fuera de la región de Lisboa hay muchas camas de hospital disponibles.

En promedio, alrededor del 70%-80% de los nuevos casos confirmados que se reportan diariamente se detectan en ciudades satélites de la capital portuguesa.

En el Bairro do Zambujal, en las afueras de Lisboa, el comportamiento de los residentes ofrece pistas de por qué esta parte de Portugal se ha convertido en un punto caliente de nuevos contagios y cómo los esfuerzos del Gobierno para erradicar el nuevo coronavirus se están frustrando.

Muchos de los 6.000 residentes hacen caso omiso de la recomendación de las autoridades de usar mascarillas, dice Maria Felicidade Nunes, presidenta de la asociación de residentes locales, entrevistada por AP.

Algunas tiendas locales no prestan atención a las reglas sobre cuántos clientes pueden estar dentro a la vez y los jóvenes se apiñan en grandes grupos en los cafés locales.

"Algunas personas están de acuerdo con las reglas, pero otras simplemente no las aceptan", añade Nunes.

La directora general de Salud, Graça Freitas, también achaca la aceleración de la pandemia en Portugal a la relajación de los ciudadanos. "Pedimos a las personas que se regulen para no poner en peligro su salud o la de los demás, pero en Lisboa se ha producido una concentración de personas más allá de lo deseable", dijo en una rueda de prensa.

Más allá del acatamiento de las normas de distanciamiento social, los expertos dicen que se está produciendo un número significativo de nuevas infecciones entre las familias de bajos ingresos.

Algunos porque se vieron obligados a seguir trabajando en la construcción, otros porque no pudieron dejar de usar el transporte público para llegar a sus puestos de trabajo en la industria de servicios incluso durante el confinamiento, la conclusión es que la mayoría no pudieron permitirse el lujo de dejar de trabajar porque no tienen contratos y no se les pagará si no se presentan.

Las autoridades sanitarias también han identificado las residencias de ancianos como focos de brotes, en gran parte debido a que el personal trae el virus, así como las reuniones nocturnas improvisadas de jóvenes en parques y playas.

La final de la Liga de Campeones, que está prevista que se celebre del 12 al 26 en la capital lusa, está en el punto de mira del repunte. Además de las buenas instalaciones, la UEFA tuvo en cuenta el bajo impacto del coronavirus en Portugal a la hora de elegir Lisboa como sede.