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La Unión Europea evalúa imponer sanciones a Bielorrusia por la violencia policial en las protestas

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La policía protege una zona de los partidarios de la oposición que protestan por los resultados electorales en la capital de Minsk, Bielorrusia, el 11 de agosto de 2020.
La policía protege una zona de los partidarios de la oposición que protestan por los resultados electorales en la capital de Minsk, Bielorrusia, el 11 de agosto de 2020.   -   Derechos de autor  AP
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La Unión Europea (UE) revisará sus relaciones con Bielorrusia y advierte que impondrá sanciones al país si la violenta represión policial continúa.

Bruselas sigue de cerca la situación de las protestas que por tercera noche consecutiva tuvieron lugar en las principales ciudades bielorrusas. Los agentes de seguridad interrumpieron cualquier congregación que pareciera demasiado grande, a menudo utilizando la fuerza.

La crítica situación se extiende tras el triunfo electoral de Alexander Lukashenko, con el 80% de los votos, y el desconocimiento de la oposición que denuncia fraude. La UE también aplicará sanciones si se comprueba la falsificación de los resultados electorales.

"Informes creíbles de observadores domésticos muestran que el proceso electoral no cumple con los estándares internacionales esperados de un país que participa en la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)", se lee en el último comunicado del alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell.

Desde Lituania, Svetlana Tijanóvskaya, la excandidata de la oposición pidió disculpas por su salida repentina del país a través de un video publicado en sus redes sociales, mientras que su directora de campaña pidió no caer en provocaciones durante las protestas.

"Estas protestas nacen porque las autoridades se niegan a escuchar a sus ciudadanos. Ellos son los principales responsables de todo lo que está sucediendo ahora. Creo que no debería haber provocaciones de ninguno de los dos lados, ni de la gente ni de las autoridades. Todas las protesta deberían ser pacíficas. "

Por su parte, durante una reunión gubernamental, Lukashenko ha advertido que no habrá ninguna revolución en Bielorrusia. Aún así la presión continúa en las calles. En todo el país, más de 2.000 personas han sido detenidas por participar en manifestaciones no autorizadas, lo que ha provocado largas filas fuera de los centros de detención por parte de las familias que buscan a sus seres queridos.

La UE destaca que su relación con Bielorrusia había mejorado desde la puesta en libertad de presos políticos en 2015, pero alertó de que estos vínculos "solo pueden empeorar" si no hay progreso en áreas como los derechos humanos o el Estado de derecho.