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Clamor y silencio entre los bielorrusos que quieren cambios en el Gobierno

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Clamor y silencio entre los bielorrusos que quieren cambios en el Gobierno
Derechos de autor  Viktor Drachev/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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Bielorrusia pide cambios. El pueblo bielorruso lleva días manifestándose en las calles y clama su derecho a decidir quién debe dirigir el futuro del país.

"Defendemos nuestra libertad de expresión. Defendemos nuestra libertad de elección y, también, nuestra libertad de reunión", declara Anatoli Bokun, copresidente del comité de huelga Belaruskali.

El jueves, decenas de mineros que se han declarado en huelga se reunieron para hablar del futuro de un movimiento que se enfrenta a una presión sin precedentes por parte de las autoridades

"Hoy ha desaparecido una persona. No ha respondido a nuestras llamadas durante cuatro horas. El Departamento de Asuntos Internos del distrito local nos ha informado de que no está allí. Han comenzado a ejercer presión. La gente comienza a desaparecer, de nuevo", afirma Roman Bondarovets, minero miembro del comité de huelga Belaruskali.

Los trabajadores de las fábricas estatales, tradicionalmente afines a Aleksandr Lukashenko se han vuelto en contra del presidente. Rechazan los resultados de las elecciones que le condujeron a un sexto mandato. Unos comicios que han sumido a Bielorrusia en una de las crisis más graves en la historia de la nación.

Pero no todo el mundo quiere tener algo que ver con ello

"No sé nada. Ni siquiera me interesa. ¿Entiendes? No necesito esto", declara la gerente de una tienda en Minsk.

La ciudad de Soligorsk se encuentra a unos 100 km al sur de la capital bielorrusa y muestra un cuadro más complejo de lo que sucede en el país.

Después de 26 años de Gobierno de un líder al que acusan de ser 'autoritario', una aparente apatía reina entre muchos electores. Es una mezcla de resignación y miedo intrínseco.

Algunas personas compran carteles con mensajes institucionales. Unos cuantos no se lo toman muy en serio pero afirman que cuando los colocan en sus oficinas, la gente se comporta.

Los más pesimistas consideran que la crisis en Bielorrusia puede durar meses e incluso varios años. Cada vez son más quienes piden un cambio radical en el Gobierno del país pero otros parecen resignados. Después de décadas de ver cómo sus voces eran silenciadas muchos parecen haber perdido las ganas de luchar por sus derechos.