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"Los confinamientos no detendrán los contagios", setencia una exenfermera, vecina de Vallecas

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"Los confinamientos no detendrán los contagios", setencia una exenfermera, vecina de Vallecas
Derechos de autor  Bernat Armangue/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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Vallecas, un barrio confinado e indignado.

Un paso elevado separa el distrito de Puente de Vallecas del resto de la ciudad. Hoy, más que nunca parece una frontera. Esta es una de las 37 zonas de alta transmisión de COVID-19, la mayoría en el sur de la región, que han sido confinadas para tratar de contener el avance del virus.

Hay controles de la policía para comprobar que nadie abandona el distrito salvo por actividades esenciales, como salir a trabajar. Las zonas de mayor transmisión coinciden con las más deprimidas de la capital, pero muchos de sus habitantes sienten que han sido encerrados en un gueto de Covid.

"Los confinamientos no detendrán los contagios"

Maria José Berral, una enfermera retirada de Vallecas, es parte de un grupo vecinal "Plataforma por la Sanidad Pública", que ayuda los trabajadores sanitarios para mejorar el contacto con los ciudadanos del barrio que sienten que sido sentenciados a contagiarse por la Administración y señalados, como los propagadores del virus.

"Definitivamente, esto no por nuestro 'estilo de vida', como ha dicho la Premier de Madrid, Miss Ayuso. Es por nuestras condiciones de vida. Somos un barrio de clase trabajadora, pero los servicios públicos nos han abandonado durante muchos años", puntualiza María José.

Esta exenfermera mantiene que los confinamientos impuestos, no detendrán los contagios:"Creo que estas medidas son discriminatorias. Nosotros la gente del Sur vamos a servir copas, limpiamos las casas y trabajamos en la industria del Norte, así el virus no va a estar en otra parte ... ¿Qué quieren que hagamos, que dejemos el virus en casa?

El hacinamiento en los pisos, y la gran inestabilidad económica, se encuentra detrás de la alta transmisión en los barrios del sur. Julio es un refugiado nicaragüense. Cocinero de profesión, es afortunado de estar en un ERTE en su restaurante, pero sabe que muchos de sus vecinos no pueden dejar de trabajar.

" De alguna u otra forma un padre tiene que llevar la comida a la mesa... Y hay muchos padres que asumen riesgos... O lo doy todo por alimentar a mi familia o lo doy todo por enfermar de coronavirus." es la disyuntiva que plantea Julio.

Sin empleo, o con unos mínimos ingresos, 'las colas del hambre' se extienden por el barrio. Cientos de personas dependen de centros religiosos o asociaciones vecinales para tener una comida diaria.

Rafel Palet de la red de apoyo vecinal de Vallecas, "Somos Tribu" describe la situación.

"Lo más doloroso es ver a personas de más de 50 años, que ya tienen muy pocas oportunidades laborales, que se han quedado con pequeñas pensiones, que siguen pagando una hipoteca o un alquiler, y no tienen suficiente dinero."

Los distritos humildes del sur permanecrán aun un tiempo confinados, pero 16 zonas de Madrid ya han alcanzado la misma cifra alarmante de 1000 casos por cada 100.000 habitantes. Si el virus sigue extendiendose, pronto toda la región podría quedar cerrada.