Última hora
This content is not available in your region
La pandemia crea un "momento histórico" para acabar con la cultura machista, según los expertos.
La pandemia crea un "momento histórico" para acabar con la cultura machista, según los expertos.   -   Derechos de autor  Euronews

¿El fin del macho ibérico? La pandemia del coronavirus replantea los roles tradicionales del hombre

"Recibí llamadas y correos electrónicos como este que voy a leerles. Advertencia: tiene un lenguaje terrible, pero lo voy a leer textualmente":

"Asqueroso chupapollas que transforma la verdad en mentira...espero que Trump declare la ley marcial más pronto que tarde...para empezar a acorralar a maricones llorones como tú a las 4 de la mañana en furgonetas sin ventanas".

Ronald F. Levant lee en voz alta uno de los varios mensajes de odio que recibió a principios de 2019. "¿No es increíble que la gente escriba algo así a una persona que no conoce?", dice cuando termina la lectura. "Y digo 'él' porque estoy seguro de que es un hombre".

Ex presidente de la Asociación Americana de Psicología (APA, por su siglas en inglés) y ahora profesor emérito de psicología en la Universidad de Akron en Ohio, Levant formó parte del equipo que redactó las primeras directrices para ayudar a los psicólogos que tratan a hombres y niños, calificando algunas conductas tradicionalmente masculinas como perjudiciales para su propia salud mental.

"Aunque los hombres se benefician del patriarcado, también se ven afectados por el patriarcado", dicen estas directrices.

"Tienen 3,5 veces más probabilidades que las mujeres de morir por suicidio, y su esperanza de vida es 4,9 años menor que la de las mujeres. Los niños tienen muchas más probabilidades de ser diagnosticados con el trastorno por déficit de atención e hiperactividad que las niñas, y se enfrentan a castigos más severos en la escuela, especialmente los niños de color".

El correo electrónico que recibió Levant es una prueba de la violenta reacción a las nuevas directrices: algunos hombres las recibieron como una declaración de guerra.

Los que le enviaron este tipo de correos electrónicos, sugiere, son probablemente aquellos que, a los cuarenta años, todavía "se sienten avergonzados de no haber participado en una pelea en la escuela secundaria". Levant dice que se ha encontrado con este tipo de hombres durante su consulta como psicólogo.

Y esto no es algo que haya visto sólo como profesional de la salud mental.

Dice que como hijo de un veterano de la Segunda Guerra Mundial sabe exactamente lo que significa crecer en un hogar donde se enseña a ser "un tipo duro".

"Soy un hombre mayor, me crié en los años 1940 y 1950, ciertamente recibí el mensaje de que no se llora".

Todas las sociedades tienen ideas ampliamente aceptadas de cómo debe de ser el comportamiento masculino.

A finales de los 1970, el sociólogo americano Robert Brannon resumió varias de las ideas dominantes de lo que debería ser el hombre ideal: lo opuesto a lo femenino, en control de sus emociones, un sostén de la familia, y dispuesto a participar en actividades agresivas y peligrosas.

Con estas ideas, que se remontan a siglos atrás, y que aún conservan un fuerte arraigo, la polémica sobre las directrices de la APA no terminó ahí.

A finales del año pasado, con motivo de la Super Bowl, el evento deportivo en vivo más importante de Estados Unidos, el fabricante de accesorios de afeitado Gillette publicó un anuncio que también provocó reacciones furiosas.

En el vídeo, se veía a hombres acosando sexualmente a mujeres y a padres haciendo la vista gorda a una pelea de niños. Argumentaba que el comportamiento sexista e intimidatorio ya no podía ser tolerado con la justificación de que 'así son los hombres'.

Con este anuncio, la compañía previamente conocida por su publicidad machista se unió al movimiento #MeToo, un punto de inflexión para remodelar las ideas sobre la masculinidad, según los expertos en estudios de género.

Y dicen que el coronavirus y los efectos de confinamiento son otra oportunidad única para promover un cambio radical similar en las expectativas de la sociedad sobre los hombres.

Redefiniendo la "virilidad post-COVID"

A medida que los colegios vuelven a abrir sus puertas en Europa, a pesar de los temores de una segunda ola de la COVID-19, algunos estudiantes no tienen ganas de reincorporarse a sus rutinas anteriores a la pandemia.

Durante el confinamiento, disfrutaron de un descanso de la presión de los pasillos de los colegios, donde ser "uno de los chicos" les obligaba a mostrarse duros, dominantes y heterosexuales a toda costa.

Euronews
Los niños que sufren 'bullying' han estado mejor en casa que en la escuela durante la crisis de la COVID-19.Euronews

Juan, de nueve años, de Madrid, es uno de los niños que se ha sentido protegido en el aislamiento de su casa, ya que las escuelas españolas han estado cerradas durante más de medio año.

Sus padres contaron al periódico español El País el acoso diario que sufrió por parte de sus compañeros de clase antes de la crisis de la COVID-19.

Uno de sus juegos favoritos consistía en gritar “¡Infectado el que le toqueeeee!” y a Juan (no es su nombre real) siempre le tocaba ser el virus mientras sus compañeros de clase lo aislaban o atacaban.

"Va a ser difícil gestionar con ellos [los niños que han sido sufrido acoso] la vuelta. Van a argumentar que están en su casa como en ningún sitio", dijo la orientadora escolar Ariadna Montilla.

La pandemia distanció a los chicos de la cultura adolescente de la intimidación, que suele ser una parte importante de la dinámica escolar.

Este cambio afectó no sólo a los niños sino también a sus padres, ya que algunos entraron en contacto mucho más estrecho con sus familias, haciendo malabarismos para gestionar la educación de sus hijos en el hogar con las tareas domésticas por primera vez.

Michael Kehler, profesor de investigación sobre masculinidades en la Universidad de Calgary, dice que espera que la crisis de la COVID-19 sea un hito que provoque una conversación mundial sobre la masculinidad, al igual que "momentos históricos como el anuncio de Gillette y el hashtag #MeToo".

El confinamiento ha creado un entorno en el que las normas masculinas convencionales se han puesto en entredicho.

Ante esta situación excepcional, que ha dado lugar a sentimientos de vulnerabilidad, miedo y ansiedad ante la posibilidad de perder el trabajo o enfermar, muchos hombres han tenido que replantearse la imagen que tienen de sí mismos.

Sin embargo, las opiniones están divididas entre psicólogos y sociólogos sobre si la pandemia creará un cambio duradero y una nueva "virilidad post-COVID".

Una cosa en la que los expertos están de acuerdo es que las grandes crisis traen grandes cambios.

Marta Segarra, académica española y autora del libro "Nuevas Masculinidades", incluso hace una comparación con la Segunda Guerra Mundial, cuando "al enviar a los hombres al frente, las mujeres tuvieron que ocupar lugares que antes no se les asignaba, como por ejemplo conductoras de autobús o trabajadoras cualificadas".

Para el sociólogo australiano Michael Flood, el efecto de la pandemia es similar a la crisis del VIH-SIDA en África, que "interrumpió la capacidad de muchos hombres para ser el sostén de la familia".

Según Flood, la COVID-19 ha creado más conciencia de la necesidad de que las comunidades trabajen juntas y de que se aprecie a quienes se preocupan por los demás.

Para los niños de todo el mundo, el hecho de estar lejos de la escuela durante el confinamiento planteó enormes desafíos.

Al mismo tiempo, "alivió un cierto tipo de presión social que sentían para actuar, porque están en un espacio más privado" y aprendieron a expresar mejor sus emociones - incluso en un entorno virtual, dice Peggy Orenstein, autora de “Boys and Sex” ("Los chicos y el sexo").

Sus ansiedades también se han hecho más visibles para sus padres.

Aunque todavía no está claro si los chicos mantendrán esta nueva apertura emocional una vez que regresen a la escuela, Kehler argumenta que "esta es una oportunidad para que los padres digan: 'Ya no tienes que hacer eso. No tienes que pretender, porque te aceptamos tal como eres'".

Dejar que los chicos vean que pueden "renunciar a ciertas normas de ser agresivos o dominantes", continúa Kehler, es una forma de desbaratar las dinámicas escolares en las que se legitima una única forma de ser hombre.

"Los chicos son los policías más despiadados de las normas de género", añade el profesor Levant.

"Cuando vas a la escuela primaria, los otros chicos te perseguirán si no eres lo suficientemente masculino. Así que el no estar en contacto con ellos podría tener un efecto en los niños".

"Si permitimos que las escuelas vuelvan a tolerar ciertas actitudes porque 'así son los chicos' entonces creo que hemos perdido una poderosa oportunidad de cambiar la cultura juvenil, y también de comunicar sobre lo que significa ser un chico en los tiempos de la COVID", continúa Kehler.

Euronews
Durante el confinamiento, padres de todo el mundo entraron en un contacto mucho más estrecho con sus familias.Euronews

El daño de una pequeña minoría de los hombres

"No soy mujer, así que no tengo días malos", dijo el presidente ruso Vladimir Putin durante una entrevista con el cineasta estadounidense Oliver Stone.

Pero la verdad sobre la masculinidad es que la mayoría de los hombres adultos simplemente "no se conforman ni aprueban las normas de la masculinidad". Y la razón principal de esto es que, en realidad, la masculinidad es dura", dice el profesor de psicología Levant, autor de “The Tough Standard: The Hard Truths About Masculinity and Violence" ("El estándar duro: Las difíciles verdades sobre la masculinidad y la violencia").

El Kremlin a menudo comparte imágenes de Putin haciendo todo lo posible para mostrar que es "un verdadero hombre de acción" y la tarea parece agotadora. Monta a caballo con el pecho desnudo, conduce camiones y tanques, pilota aviones y un ala delta, da vueltas en una moto de tres ruedas, toma los mandos de una moto de nieve, pilota una lancha rápida vestido de camuflaje...

"Es un trabajo duro ser impasible y dominante y agresivo, 24/7, 365 días al año. Y la mayoría de los hombres adultos que tienen una relación, un trabajo, tal vez niños, tal vez una hipoteca, simplemente no tienen tiempo para esas tonterías", dice Levant.

"La mayoría de los hombres adultos dicen: 'No soy el hombre más masculino del mundo, y eso está bien. Esos tipos no contribuyen a la correlación entre la masculinidad y los resultados perjudiciales".

Sin embargo, hay una pequeña minoría de hombres "que se sienten muy avergonzados de sí mismos por no ajustarse a las normas de la masculinidad", dice Levant. Ahí es donde surge el problema.

Una encuesta nacional realizada en Australia reveló que el grado en que los hombres apoyan las ideas estereotipadas sobre la masculinidad es el factor clave para determinar si infligen violencia física, acoso sexual e intimidación online - alrededor de 20 veces más importante que otras variables.

Tal vez no sea una coincidencia que naciones dirigidas por mujeres como Alemania, Nueva Zelanda, Taiwán y Finlandia hayan sido elogiadas por una respuesta más exitosa a la pandemia, mientras que a los países en manos de 'machos alfa', deseosos de demostrar que son líderes "fuertes" y "decisivos", les ha ido mucho peor.

En estos tiempos de pandemia, algunos hombres han respondido a la pérdida percibida de poder masculino tradicional con una violenta reacción.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) ha advertido de otra pandemia en la sombra, la violencia doméstica -en particular contra las mujeres y las niñas-, que ha aumentado en varios países durante la reclusión.

A pesar de que han muerto más hombres a causa de la COVID-19, los estudios han revelado que son principalmente ellos los que se niegan a usar mascarillas y otros equipos de protección personal, una tendencia que también se ha observado en epidemias anteriores.

El macho ruso por excelencia, Putin ha sido visto grabado y fotografiado participando en reuniones sin mascarilla, incluso cuando esto ha supuesto elaborados preparativos entre bastidores para asegurar que no estuviera en contacto con nadie infectado.

Esta nociva idea de que los hombres no deberían preocuparse por su seguridad personal probablemente se arraiga en la adolescencia.

Según el profesor de secundaria italiano Darío Gasparo, preseleccionado para el Premio Mundial del Profesorado 2017, "los mismos niños que no asistieron a las clases online fueron los que corrían en patinetes eléctricos y se negaban a usar mascarillas".

¿Hombre nuevo o lobo con piel de cordero?

Segarra, autora y directora del centro de investigación de Estudios de Género del Centre National de la Recherche Scientifique-CNRS francés, dice que no cree que la crisis del coronavirus haya cambiado profundamente las actitudes.

"Las personas que ya tenían un reparto más equitativo de las tareas en el hogar, por ejemplo, siguieron haciéndolo e incluso tuvieron más oportunidades de cuidar de los hijos", dice, mientras que para otros con ideas más tradicionales sobre el papel de los hombres, la COVID-19 no cambió mucho.

Sigue habiendo una fuerte resistencia al cambio, dice, ya que "perder privilegios es difícil" para los hombres en posiciones de poder.

"Todos los grandes cambios en la historia de la masculinidad han sido impulsados por las mujeres", argumenta.

El periódico español La Vanguardia escribe que el "hombre del futuro" podría ser más feminista, emotivo y dispuesto a realizar las tareas que se han asignado a las mujeres durante siglos.

Pero advierte de una posible alternativa: un "hombre nuevo" que sea en realidad "un lobo con piel de cordero", metrosexual en apariencia pero por dentro sin cambios, sin crecimiento emocional ni un fuerte deseo de cambiar la sociedad y el lugar de la mujer en ella.

El cambio durante la pandemia no debe darse por sentado, advierten los psicólogos.

A pesar del distanciamiento social, "el acoso, la intimidación, la exigencia de que tu cuerpo sea musculoso y de encajar con los demás chicos, no necesariamente va a cambiar", argumenta Kehler.

"Ese tipo de acoso y hostigamiento no necesita un contacto cercano, puedes ser acosado a dos metros de distancia".

La comunicación es crucial para cambiar actitudes, dice Gary Barker, fundador y director general de Promundo, una alianza mundial que promueve la igualdad de género mediante la participación de hombres y niños.

"Deberíamos evitar el uso de la expresión 'masculinidad tóxica' porque muchos hombres se ponen a la defensiva ante ella, y piensan que son malos, solo por ser hombres", dice, sugiriendo que hay mejores formas de suscitar el debate.

"Así que preferimos preguntar: '¿De qué crees que se trata la masculinidad saludable?', '¿Cuáles crees que son las cosas buenas que los hombres pueden hacer?"

Lee más sobre el proyecto Cry Like a Boy en inglés, o Dans la Tête des Hommes en francés.

Este artículo fue financiado por el programa del European Development Journalism Grants, con el apoyo de Bill and Melinda Gates Foundation.