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El deseo de ser padres durante la COVID-19: ¿Ha reducido la demanda de tratamientos de fertilidad?

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Por Veronica Sarno
En esta foto de archivo del jueves 7 de mayo de 2020, una mujer embarazada con una mascarilla y guantes se sostiene el vientre mientras espera en la cola para hacer la compra.
En esta foto de archivo del jueves 7 de mayo de 2020, una mujer embarazada con una mascarilla y guantes se sostiene el vientre mientras espera en la cola para hacer la compra.   -   Derechos de autor  Charles Krupa/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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El día después de que Annamaria comenzara el tratamiento, su médico llamó: "Tenemos que detenernos, estaremos confinados a partir de mañana". Cuando Annamaria recibió la noticia, se decepcionó mucho: "ahí estaba, intentándolo de nuevo, pero no sucedería". La pandemia del coronavirus se había interpuesto en su anhelo por ser madre.

Annamaria y su marido han intentado tener un bebé durante los últimos 8 años. Se sometieron a muchas pruebas clínicas, pero no les encontraron problemas médicos. "Al principio, no pensamos en la posibilidad" pero, finalmente, recurrieron a un tratamiento de fertilidad asistida.

María y su marido han vivido una experiencia similar. Ella se sometió a su primera estimulación hormonal en febrero pero tuvo que parar dos días después cuando se registraron los primeros casos de la COVID-19 en Italia y el Gobierno aconsejó que se pararan los procedimientos médicos no esenciales.

"Para mí, fueron muy malas noticias. Mi marido y yo hemos estado intentando tener un bebé durante 3 años, pero no se encontró ninguna causa médica manifiesta", recuerda. "Esta espera empieza a ser muy difícil desde el punto de vista psicológico, sobre todo si se tiene un fuerte instinto maternal".

Una carrera contra el tiempo

La tecnología de reproducción asistida (ART, por sus siglas en inglés), también conocida como "tratamiento de fertilidad", es el conjunto de técnicas utilizadas para ayudar a las parejas que tienen dificultades para conseguir un embarazo espontáneo, en los casos en que otras intervenciones farmacológicas y/o quirúrgicas son inadecuadas.

Se pueden utilizar diferentes métodos. Con las técnicas no invasivas, la fecundación tiene lugar en el interior del aparato genital femenino, mientras que las más complejas requieren una fecundación in vitro.

Diversas condiciones patológicas pueden afectar negativamente a la capacidad reproductiva tanto de hombres como de mujeres, pero la edad de la mujer es el factor que más reduce la posibilidad de tener un hijo. De hecho, las mujeres experimentan un declive de la fertilidad alrededor de los 32 años, y un segundo descenso más pronunciado después de los 37 años, hasta llegar a la menopausia.

María tiene 36 años, Annamaria 41. La edad jugó un papel importante en su decisión de reanudar sus tratamientos en junio, cuando los centros de fertilidad reabrieron con el fin del estricto confinamiento en Italia.

"Cuando el confinamiento termine, lo intentaré de nuevo", pensó Annamaria. "Realmente queríamos tener un bebé, así que nunca tuve dudas". Nunca pensó en esperar a que terminara la emergencia. "Por supuesto que tengo un poco de miedo, pero trato de ser cuidadosa y de pensar siempre en positivo. Puedo controlar las cosas hasta cierto punto, así que me dejo llevar".

"No pensé que la pandemia terminaría pronto, así que confié en mi médico y continué el tratamiento", coincide María. "Sin embargo, investigué para asegurarme de que, aunque me contagiara, no sería fatal para el bebé". Los primeros estudios sobre mujeres embarazadas infectadas demostraron que la COVID-19 no atraviesa la barrera placentaria.

Los profesionales de reproducción asistida confirman que sus pacientes están afrontando positivamente la situación, a pesar de la incertidumbre.

"Los pacientes individuales no parecen más ansiosos de lo habitual", dice el doctor Brian Dale, Director y Fundador del Centro Fecondazione Assistita (CFA-Italia).

"En nuestra experiencia, el coronavirus no influye en el deseo de tener un hijo", está de acuerdo el doctor Salvatore Ronsini, Director del Centro de Procreación Médica Asistida San Luca, el único centro público de la provincia de Salerno. "Para las parejas que están firmemente convencidas, es difícil abandonar la idea de quedarse embarazadas, su deseo es demasiado fuerte".

Circular por un hospital no está exento de riesgos, pero los pacientes están dispuestos a asumirlos.

"Mis pacientes me dicen a menudo que sienten que esta situación precaria durará mucho tiempo y que, dado su estado, no pueden permitirse esperar tiempos mejores", dice la doctora Elisabetta Trabucco, codirectora del Centro de Fertilidad GENERA de Nápoles. "Creo que también se sienten como si se les acabara el tiempo".

Trabucco explica que muchas parejas expresaron su deseo de completar el tratamiento antes de que terminara el verano, "temiendo que la situación empeorara en septiembre, como está sucediendo en realidad".

"Creo que esta ansiedad por comenzar los tratamientos lo antes posible por temor a un nuevo confinamiento preocupa a alrededor del 10-20% de nuestros pacientes" añade el doctor Vincenzo Capuano, Director Médico Jefe del Centro de Fertilitas de Salerno.

"Aquellas que se sentían más al límite, porque eran mayores o tenían una reserva ovárica disminuida, realmente sentían que no podían esperar más".

Sang Tan/Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved.
En esta foto de archivo de este jueves 14 de agosto de 2013, un embriólogo de fertilización in vitro trabaja en una placa de petri en la clínica de fertilidad Create Health enSang Tan/Copyright 2019 The Associated Press. All rights reserved.

¿'Baby boom' o escasez de bebés?

Al principio de la pandemia, muchos predijeron un aumento de los nacimientos, ya que la población italiana se vio obligada a quedarse en casa. Un alivio para el país, que ha experimentado una disminución constante del número de nacimientos desde 2009, con una caída de alrededor de un cuarto desde entonces.

Pero el temor a COVID-19 podría llevar a una reducción de los nacimientos en 2021.

Sin embargo, en una entrevista con el Corriera della Sera, Carlo Blangiardo, presidente del Instituto Nacional de Estadística italiano (ISTAT), mencionó que la COVID-19 y la incertidumbre en el trabajo "hacen que la gente posponga el momento de tener un hijo hasta que tal vez sea demasiado tarde".

Por el contrario, los centros de fertilidad parecen registrar un aumento en el número de pacientes, aunque las razones están aún por explorar.

"Hubo un aumento del 50% en los nuevos accesos a nuestros centros, incluso en Suiza, donde sólo tenemos un laboratorio, lo que aún no puedo explicar", dice el doctor Dale. Cree que habrá un aumento general en el número de procedimientos en comparación con el año pasado: "Sospecho que octubre y noviembre estarán muy ocupados, ya que tenemos muchas pacientes en preparación".

El Grupo GENERA tiene 5 centros en Italia, de norte a sur, y, a pesar de que la COVID-19 ha afectado a cada región de manera diferente, cada centro experimentó un aumento similar en las demandas de los pacientes. "En nuestro centro de Nápoles, entre junio y septiembre, registramos +35% en primeras visitas, +30% en recogidas (de muestras de ovocitos), y un 45% más de transferencias de embriones, en comparación con el mismo período del año pasado", detalla la doctora Trabucco.

El doctor Capuano cree que "estamos siendo testigos de una superposición de procedimientos suspendidos. Y la presión para moverse más rápido viene de la población con mayor riesgo".

También cree que el aumento en los centros privados de fertilidad podría corresponder a una disminución en los hospitales públicos, ya que en estos últimos las directrices regionales recomiendan dar prioridad sólo a los casos urgentes.

El doctor Ronsini confirma esta teoría: "La carga de trabajo ha aumentado porque tendremos que hacer el mismo trabajo en 9 meses en lugar de 12, ya que tuvimos que parar durante 3 meses. Normalmente realizamos 300 tratamientos por año y mantendremos este número".

Paradójicamente, añade, "otros tratamientos médicos, como los chequeos cardíacos, han sido pospuestos por pacientes que temen ser infectados en el hospital. Pero para las personas afectadas por la esterilidad, este problema se supera, porque su motivación es muy fuerte".

En esta nueva normalidad, tanto María como Annamaria están esperando un bebé. "Mientras la situación empeora, y parece que todo vuelve a empezar, intentamos evitar situaciones de riesgo y vivir nuestras vidas lo más normalmente posible".