Última hora
This content is not available in your region

Diez años de la tragedia de Akja, la peor catástrofe industrial de la Hungría democrática

euronews_icons_loading
Diez años de la tragedia de Akja, la peor catástrofe industrial de la Hungría democrática
Derechos de autor  MTI/Nagy Lajos
Tamaño de texto Aa Aa

La catástrofe industrial más devastadora de la Hungría democrática ocurrió hace exactamente 10 años. El depósito de una fábrica de aluminio en Ajka, en la parte occidental del país se rompió y una gigantesca ola de lodo tóxico inundó varias localidades causando 10 víctimas mortales, enormes daños medioambientales y cambiando para siempre la vida de miles de personas.

El inmenso vacío en los muros del depósito que provocó el desprendimiento es todavía visible.

"Hace diez años, el lodo comenzó a salir por este enorme agujero que está detrás de mí. Las casas más cercanas del pueblo de Kolontár están a menos de un kilómetro de aquí", explica el reportero de Euronews Ádám Magyar.

La casa de Gizella Német recibió la embestida del tsunami de lodo. Ella tuvo suerte, estaba trabajando, pero su hijo, su suegra y su suegro tuvieron que luchar por sus vidas.

"La abuela ayudó al abuelo a subir al borde de la bañera, y luego el abuelo subió a la abuela. La pobre señora pudo presenciar todo a través de la ventana del cuarto de baño. La bañera tiene 80 centímetros de altura, pero el lodo que llegó a la habitación era 80 cm más alto que la bañera. No sabían si sobrevivían o no", explica Gizella Német.

Los miembros de la familia Német resultaron heridos, pero sobrevivieron. Sin embargo, sus casas tuvieron que ser derribadas. Sólo una sigue en pie en el vecindario, como recuerdo, aunque lo que pasó aquel 4 de octubre de 2010 nunca se borrará de la memoria colectiva.

"Todo el mundo está pensando en ello, porque no puede ser olvidado. Pero ahora, la comunidad está reconstruyendo en el pueblo", afirma Sándorné Buzás, residente en Kolontár.

"Es difícil hablar de ello. Pero tenemos que mirar hacia adelante, no podemos quedarnos anclados en el pasado. Tenemos que seguir adelante", insiste Erzsébet Rádl, antigua vecina de la localidad.

El siguiente pueblo, Devecser, también resultó muy afectado. Se construyó una nueva zona residencial para quienes perdieron sus casas, con un médico y un campo de deportes. Pero el Gobierno no se preocupó de las consecuencias psicológicas y sociales a largo plazo entre los afectados. Gabor Sarlós forma parte de un grupo que investiga catástrofe.

"No es cierto que la gestión de una catástrofe termine cuando se hace una recuperación en sentido material. Hay otros factores muy importantes para la vida humana que permanecen con las víctimas durante un período de tiempo extremadamente largo", sentencia.

El grupo de investigación afirma que el estudio de los efectos a largo plazo podría ayudar a manejar nuevas situaciones de crisis, como la actual pandemia.

La historia de esta catástrofe está lejos de haber terminado. El juicio contra los gestores del embalse, acusados de ser responsables de la tragedia, sigue abierto . El veredicto final podría llegar dentro de unas semanas.