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El sistema semáforo: el plan de la UE para unificar las restricciones de viaje durante la pandemia

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Pasajeros del aeropuerto de Fiumicino en Roma muestran sus informes de test de la COVID-19 al embarcar en un vuelo a Milán, el miércoles 16 de septiembre de 2020.
Pasajeros del aeropuerto de Fiumicino en Roma muestran sus informes de test de la COVID-19 al embarcar en un vuelo a Milán, el miércoles 16 de septiembre de 2020.   -   Derechos de autor  Cecilia Fabiano/LaPresse
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Mientras que el número de casos de coronavirus repunta de nuevo en los países de la Unión Europea (UE), volver a viajar libremente dentro de las fronteras del bloque no se deslumbra en un horizonte cercano.

Las restricciones que afrontan los viajeros dentro de las fronteras de la UE van desde la necesidad de presentar un test negativo del nuevo virus, hasta cuarentenas o la prohibición completa de entrada.

Hasta ahora, cómo saber cuál de estas medidas se aplicaba a cada caso era una decisión individual del Estado miembro, en relación con el país o la región de procedencia del viajero.

Pero el viernes pasado, la UE decidió unificar los criterios adoptando una política común conocida como 'el sistema del semáforo'.

Este plan se basa en crear un mapa común de infecciones elaborado por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades que clasificará las regiones europeas en zonas verdes, naranjas y rojas según la gravedad de los brotes de coronavirus, teniendo en cuenta los nuevos casos confirmados por cada 100.000 personas y el porcentaje de pruebas positivas.

Esto permitirá viajar libremente a los ciudadanos entre regiones verdes de diferentes países sin tener que someterse a controles suplementarios.

Adaptar por regiones las restricciones frente al coronavirus no es una estrategia nueva.

La Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (Esade) publicó un estudio en mayo donde proponía una teórica red de 'zonas verdes' que permitiría a los ciudadanos europeos desplazarse entre regiones con baja incidencia por la COVID-19.

Francia, España, Italia o Alemania son algunos de los países europeos que han optado por diferenciar la estrategia ante la COVID-19 por regiones, antribuyendo un color según su incidencia, explica a Euronews el investigador Miquel Oliu Barton, coautor del estudio.

"Ya es aceptable para esos países que las políticas dependan del color de esas zonas", añade. "Cerrar a nivel nacional, significa penalizar a todo el país".

Visualización: Jorge Galindo | EsadeEcPol
Propuesta: Oliu-Barton & Pradelski.Visualización: Jorge Galindo | EsadeEcPol

Lo que dice ahora la UE es que tiene que haber criterios comunes a la hora de definir el color de una región, de modo que una zona alemana y una española sean iguales, por ejemplo, explica Oliu:"de manera que se pueda viajar libremente entre zonas verdes, porque no suponga ningún riesgo".

Tener un mapa y unos criterios comunes ayudaría a evitar que se repitan las situaciones de incertidumbre y descoordinación vividas en el bloque al comienzo de la pandemia en marzo cuando varios países decidieron cerrar unilateralmente sus fronteras.

El desajuste también desembocó en enormes atascos de tráfico, retrasos en la entrega del tan necesitado equipo médico y millones de turistas atrapados por el virus.

¿Qué pasa si los países deciden no seguir esta línea común?

"Este nuevo sistema hará las cosas más fáciles para los ciudadanos. Me alegro de que hayamos encontrado esta solución juntos", dijo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Pero la decisión final sobre las fronteras depende de cada Estado miembro.

Oliu dice que han hablado con representantes de Francia, Alemania, Italia y España que han afirmado su intención de seguir el 'sistema del semáforo'.

Sin embargo, la armonización no llega a establecer normas comunes para las zonas naranjas y rojas de la UE.

Los viajeros procedentes de las zonas verdes no se enfrentarán a límites en sus viajes, pero los Gobiernos nacionales de la UE seguirán estableciendo sus propias restricciones, como cuarentenas o pruebas obligatorias a la llegada de personas procedentes de regiones con alta incidencia de la COVID-19.

Según la última propuesta, las zonas rojas deberían ser las áreas donde los casos de COVID-19 son más de 50 por cada 100.000 personas durante un período de 14 días y el porcentaje de pruebas positivas alcanza al menos el 4%. También se clasificarán en rojo las regiones con un índice de tests positivos más bajo pero en las que el número total de casos sea superior a 150 por cada 100.000 personas.

A la luz del muy alto nivel de infecciones en todo el continente, esto significa que la mayor parte del bloque debe ser clasificado como rojo o naranja.

Según la Comisión Europea, durante la reunión del martes se elaborará una lista de viajeros esenciales a los que se les permitirá circular libremente por el bloque y los trabajadores transfronterizos no deberían verse afectados por las restricciones.