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Cambio climático: un tercio de la humanidad vive sin sistemas de alerta frente a fenómenos extremos

Inundaciones estos días a las afueras de Phnom Penh, en Camboya.
Inundaciones estos días a las afueras de Phnom Penh, en Camboya.   -   Derechos de autor  Heng Sinith/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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Una de cada tres personas vive en zonas que no disponen de sistemas de alerta meteorológica. Con los eventos cada vez más extremos que trae el cambio climático, urge extender los mecanismos de alerta temprana en las zonas más desfavorecidas, según advierte la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en su informe sobre el estado de los servicios climáticos.

Según la agencia la cantidad de fenómenos extremos se ha quintuplicado en los últimos 50 años. Provocan menos víctimas mortales, pero causan cada vez más daños materiales.

El último ejemplo en Europa es la devastadora borrasca Alex que arrasó varios valles prealpinos en el Sureste de Francia y el noroeste de Italia.

"Los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos han aumentado en frecuencia, intensidad y gravedad como resultado del cambio climático y afectan de manera desproporcionada a las comunidades vulnerables" dice el comunicado de la OMM.

El informe, publicado hoy con motivo del Día Mundial de la Reducción de Riesgos, ha sido elaborado por 16 agencias meteorológicas e instituciones de todo el mundo estimó que en el año 2018 unos 108 millones de personas necesitaron ayuda humanitaria como resultado de tormentas, inundaciones, sequía e indendios y advierte que para 2030 este número podría aumentar un 50% con costes de 20.000 millones de dólares (17.000 millones de euros).

Para reducir el impacto, las agencias abogan por mejorar los sistemas de alerta temprana "una evolución de "lo que será el clima" hasta "lo que hará el clima" para que la gente y las empresas puedan actuar con antelación basados en las advertencias.

"Los sistemas de alerta temprana (EWS) constituyen un requisito previo para la reducción efectiva del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático. Estar preparados y ser capaces de reaccionar en el momento y el lugar adecuados puede salvar muchas vidas y proteger los medios de subsistencia de las comunidades de todo el mundo", dijo el Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Profesor Petteri Taalas en la presentación del informe.

Las tormentas e inundaciones, cada vez más frecuentes

Los datos presentados, muestran que, con mucho, las tormentas y las inundaciones son el fenómeno más devastador (gráfico de la derecha) y frecuente (izquierda) y tienden a multiplicarse en los últimos años, debido al cambio climático.

Sin embargo, el gráfico del centro muestra cómo el número de muertes por inundaciones (azul) y tormentas (rosa) es relativamente limitado en las últimas dos décadas, aunque aumentan los muertos por temperaturas extremas (color amarillo).

Organización Meteorológia Mundial
Número de desastres y víctimas provocadas. En marrón: sequía, amarillo: temperatura, azul: inundaciones, verde: corrimientos, rosa: tormentas, rojo: incendiosOrganización Meteorológia Mundial

La OMM reconoce que la crisis de la COVID-19 supone un duro golpe para la economía en todo el mundo, pero también recuerda que no se debe dejar de lado la crisis climática, que no se detiene. Además podría suponer una oportunidad: "La recuperación de la pandemia de COVID-19 es una oportunidad para avanzar por una vía más sostenible hacia la resiliencia y la adaptación a la luz del cambio climático antropogénico", dice el profesor Taalas en el prólogo del informe.

El informe presenta detalles sobre 16 casos de estudio, de inundaciones a plagas de langosta, y realiza recomendaciones sobre cómo mejorar la protección a los más vulnerables creando un sistema de alerta "multi riesgos" de alcance mundial.

El informe denuncia además que, incluso cuando se producen las alertas, las acciones subsiguientes para proteger a la población no son suficientes. La OMM urge a las autoridades a que las alertas tempranas, cuando tienen la suerte de disponer de ellas, se traduzcan cada vez más en acción temprana para poner a salvo a las poblaciones, anticipando los efectos que tendrán los eventos extremos.

Como viene siendo habitual los principales problemas son para los países en desarrollo.

El informe termina con una serie de recomendaciones

  • 1. Las inversiones deben llenar las lagunas de capacidad de los países en vías de desarrollo, especialmente en África y el Sureste Asiático.

  • 2. La información de alerta temprana debe traducirse en medidas tempranas

  • 3. Se necesita una financiación sostenible para apoyar el sistema mundial de vigilancia y observación

  • 4. Hacer un seguimiento más detallado de los flujos financieros para mejorar la comprensión del cambio climático y mejorar la eficacia de las inversiones en estos sistemas.

  • 5. Desarrollar más coherencia en la vigilancia y evaluación de la eficacia de los sistemas de alerta temprana.

  • 6. Llenar las lagunas de datos sobre la información climática, porque todavía existen muchas incógnitas.