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Restricciones y medidas contra el coronavirus para los fieles en Fátima

A group of pilgrims paying penance move towards the Chapel of the Apparitions at the Fatima Sanctuary Thursday, May 11 2017, in Fatima, Portugal.
A group of pilgrims paying penance move towards the Chapel of the Apparitions at the Fatima Sanctuary Thursday, May 11 2017, in Fatima, Portugal.   -   Derechos de autor  Armando Franca/Copyright 2017 The Associated Press. All rights reserved.
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Miles de peregrinos se reunieron, protegidos con máscaras y alejados unos de otros, en la vasta explanada del santuario católico de Fátima, en Portugal. El acceso al conocido lugar de peregrinación estaba limitado para evitar las multitudes que se congregaron allí el mes pasado.

Para que las restricciones fueran respetadas y para tratar de evitar la propagación del nuevo coronavirus, se estableció una asistencia máxima de 6 000 fieles. Alrededor de 4 000 fieles se dieron cita en el santuario; permanecieron colocados en círculos pintados en el suelo, a intervalos regulares.

De pie, de rodillas o sentados en sillas plegables, solos, en pareja o en pequeños grupos de tres personas ocuparon casi todo la explanada al aire libre; un espacio que, normalmente, puede dar cabida a cerca de 300 000 visitantes.

Según la tradición católica, la Virgen María se apareció cerca del pueblo de Fátima a tres jóvenes pastores, en seis ocaiones, a lo largo del año 1917. La primera aparición se produjo el 13 de mayo y la última el 13 de octubre.

En mayo, para la primera peregrinación del año, el santuario tenía que permanecer cerrado a los peregrinos, y sólo una treintena de sus empleados podían asistir a una ceremonia religiosa reducida a la mínima expresión.

Luego, tras el levantamiento de las restricciones sanitarias impuestas en primavera, los fieles acudieron en masa a la peregrinación del 13 de septiembre, lo que hizo imposible respetar el distanciamiento social y obligó al santuario a cerrar sus puertas.

Las restricciones establecidas este martes son resultado de "una actitud necesaria y responsable ante las limitaciones de la pandemia que ha venido a cambiar radicalmente la vida de toda la humanidad", subrayó en su homilía el obispo de Setúbal , José Ornelas, quien presidió las celebraciones desde el altar situado frente a la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

Ricardo Cunha, un portugués de 27 años, hizo la peregrinación a pie y por su cuenta. Normalmente, suele hacer el viaje en mayo con un grupo de amigos. "Este año es un peregrinaje más problemático pero, al menos, las condiciones de seguridad están garantizadas", afirmaba. El año pasado, unos 6,3 millones de peregrinos y turistas visitaron el santuario situado a 130 kilómetros al norte de Lisboa. Un lugar que se encuentra entre los sitios 'marianos' más visitados del mundo, como ocurre con el de Lourdes, en Francia.