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El 'Mar de hielo' está condenado a desaparecer si no se toman medidas urgentes

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El 'Mar de hielo' está condenado a desaparecer si no se toman medidas urgentes
Derechos de autor  Guillaume Petit, Euronews
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Peligra el futuro del 'Mar de hielo'. El glaciar del Mont Blanc, el más extenso de cuantos se encuentran en Francia ha sobrevivido al paso tiempo y los acontecimientos durante milenios. Pero, tal vez, no llegue al próximo siglo. Los glaciólogos lo han estudiado con detenimiento durante treinta años. Y, cada vez, pierde más masa helada y hay que añadir nuevos escalones metálicos para bajar hasta él.

"Hace 200 años, la cumbre llegó a la altura de las rocas, que hoy se ven pulidas en lo alto de la montaña. En los dos últimos siglos, el glaciar se ha encogido y, hoy, podemos ver muy claramente su morena. Vemos, la erosión que ha dejado esa especie de arena y grava que muestra qué nivel alcanzaba el glaciar hace 200 años", declara el glaciólogo Luc Moreau.

En poco más de un siglo, el 'Mar de hielo' ha perdido más de una cuarta parte de su espesor y se ha retirado unos 2 kilómetros como resultado de varias décadas de calentamiento global.

"Desde mediados del siglo XIX en los Alpes, las temperaturas han aumentado en 2 grados centígrados, lo que es más del doble del incremento global", afirma Guillaume Petit, enviado especial de Euronews a Chamonix-Mont-Blanc.

Según los científicos, el 'Mar de Hielo' podría desaparecer si no se estabilizan las emisiones de dióxido de carbono antes de finales de siglo.

Para entonces, el glaciar de Argentière, ya casi invisible desde el valle, habrá desaparecido por completo. El proceso acelerará el cambio climático, en sí mismo.

"Cuanto más se calienta el clima, más se retiran los glaciares y tenemos menos superficies blancas que, normalmente, devuelven la radiación solar. El derretimiento de los glaciares provoca más superficies grises que aceleran el proceso de calentamiento global", señala el geomorfólogo Ludovic Ravanel.

Algunas otras consecuencias son menos visibles a primera vista. El aumento de las temperaturas también lleva al derretimiento del permafrost, una masa helada permanente, descrita por los científicos como el cemento de las montañas. Su pérdida desestabiliza las paredes rocosas; causa deslizamientos de tierra y plantea riesgos futuros para cientos de instalaciones en los Alpes franceses.

"En los últimos años hemos visto más y más inestabilidad en remontes y refugios. Su renovación es costosa por lo que es mejor anticiparse y hacer más evaluaciones de impacto para evitar cometer los mismos errores que hemos cometido", añade el geomorfólogo Ludovic Ravanel.

Los guías de montaña apuestan por anticiparse al cambio climático. En el macizo del Mont-Blanc, el período de nevadas ha disminuido en 40 días a altitudes inferiores a 2 500 metros desde principios de los años 70. El montañismo cambia.

"Algunos itinerarios se han vuelto inaccesibles. Cuando el fenómeno se acelera es más difícil adaptarse. Supongo que haremos las cosas de manera diferente y quizás, en menor cantidad, pero creo que la profesión de guía sobrevivirá", declara Olivier Gréber, presidente de la Compañía de Guías de Chamonix.

El aumento del número de días con temperaturas más suaves podría ayudar a desarrollar el turismo fuera de temporada. Pero no es seguro que pueda cubrir las pérdidas del invierno. El turismo genera casi un cuarto de todos los ingresos de la región.