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Quién es Luis Arce, el heredero de Evo Morales que se perfila como próximo presidente de Bolivia

Evo Morales y Luis Arce durante una conferencia de prensa en Buenos Aires, el 27 de enero de 2020.
Evo Morales y Luis Arce durante una conferencia de prensa en Buenos Aires, el 27 de enero de 2020.   -   Derechos de autor  RONALDO SCHEMIDT / AFP
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“Volveremos y seremos millones”, dijo Evo Morales mientras dimitía como presidente el 10 de noviembre de 2019.

Once meses más tarde, su declaración está en camino de confirmarse más pronto de lo que muchos creían.

Después de un año de cambios drásticos y una gestión de la transición muy criticada, el país andino, según los resultados a pie de urna, ha decidido continuar con el legado del primer presidente indígena de Bolivia.

El conteo rápido de las elecciones del domingo 18 de octubre atribuye más del 50% de los votos a Luis Arce. De validarse, el nuevo líder del Movimiento Al Socialismo (MAS) se convertiría en el protagonista de una victoria incontestable e incluso contaría con más apoyo que Evo Morales en las elecciones de 2019.

Un perfil político muy diferente al de Morales

Antes de convertirse en su fiel ministro, el economista de 57 años trabajó 18 años en el Banco Central de Bolivia. Ocupó su primer cargo como ministro de economía en 2006, acompañando al exmandatario en su política de nacionalizaciones y su lucha contra el neoliberalismo y los Gobiernos conservadores. Arce se mantuvo a su lado durante sus tres mandatos, con una pausa de un año y medio en 2017 forzada por problemas de salud.

El sucesor del MAS nació en una familia de profesores de la clase media en La Paz, un contexto diferente al de Morales, quien se lanzó en la política siendo líder sindical cocalero y creció en el campo en una familia de modestos ingresos.

A diferencia del exmandatario, Arce asistió a la Universidad Mayor de San Andrés y cursó un máster en Inglaterra.

“Es una figura más tecnócrata, difícil de comparar a Evo Morales”, afirma Marcelo Arequipa, experto boliviano en Ciencias Políticas.

“No tiene bases sociales que estén debajo de él", explica, recordando el fuerte vínculo que mantenía el expresidente con los movimientos sociales.

El responsable del "milagro económico boliviano"

Muchos atribuyen a Arce la estabilidad económica y los buenos indicadores sociales que Bolivia tuvo durante el Gobierno de Morales. Durante su campaña electoral, el exministro recordó que durante su gestión el PIB en Bolivia se multiplicó por cuatro y la pobreza se redujo a casi la mitad.

“Nuestro Gobierno devolverá la estabilidad a Bolivia”, prometió durante la campaña electoral.

Para sus adversarios, el milagro económico nunca existió. Su principal rival Carlos Mesa, expresidente y segundo en los resultados a pie de urna, sostiene que el mérito no es del MAS, sino del próspero mercado de materias primas que, a su vez, habría alimentado la corrupción. Sus críticos también le reclaman el no haber diversificado la economía, la dependencia hacia las materias primas exportables y le acusan de ser “el títere” del expresidente.

El MAS está de vuelta, y con más fuerza

Los antecedentes de Arce podrían haber jugado a su favor. Además de haber heredado el voto a la izquierda, que no tenía adonde migrar, Arce puede haber reconquistado a quienes habían dejado de creer en Morales después de 14 años en el poder.

Franklin Pareja, politólogo y profesor de Cátedra en la Universidad Mayor de San Andrés explica que a diferencia del exmandatario, el nuevo dirigente no sedujo a su capital electoral en base a su figura.

"El voto no se va a producir por la persona”, avanzaba el experto días antes de las elecciones.

Para Carlos Malamud, investigador principal del Real Instituto Elcano, la crisis del coronavirus podría haber tenido repercusiones en los resultados, amenazando a la clase media que surgió gracias a las políticas económicas y sociales del Gobierno de Morales.

“Así como en su momento habían abandonado al MAS, ahora volvieron al redil, sobre todo después de ver la gestión de los primeros meses del Gobierno de Áñez”, afirma.

Desde su llegada al poder, el Gobierno transitorio se ha basado en un discurso en contra del MAS. A varios dirigentes se les prohibió presentarse a las elecciones, incluyendo a Morales acusado de fraude, e incluso se buscó anular la sigla política de su partido. Para Malamud, estos elementos habrían favorecido a los resultados.

¿Qué significa el regreso del MAS para Bolivia?

Tras la salida de Evo Morales y las multitudinarias protestas en contra suya, se ha subestimado el apoyo hacia el partido del exmandatario. Pero si algo ha quedado claro con los resultados preliminares, es que el piso electoral del MAS sigue siendo muy sólido.

"La implantación del movimiento es muy profunda, mucho más de lo que algunos creían", sostiene Malamud.

Para el investigador, estas elecciones han enseñado a Bolivia que es imposible hacer política sin los sectores sociales más desfavorecidos.

"No basta solo con tener el respaldo de los departamentos más ricos", explica. También es necesario alcanzar acuerdos que impliquen todas las regiones, fuerzas políticas y grupos sociales.

¿Un líder más conciliador que Morales?

Uno de los mayores desafíos a los que Luis Arce deberá enfrentarse, es la crisis económica en la que Bolivia se ha visto sumergida con la crisis del coronavirus.

Además, el crecimiento del país se ha ralentizado desde 2014 y el déficit público no deja de crecer con la caída de los precios de materias primas, en particular del gas, litio, hierro y cobre, de los que Bolivia tiene grandes reservas.

Por otro lado, la crisis de 2019 ha agudizado la división del país.

"La polarización es una enfermedad que se infiltra en las instituciones democráticas y lo corroe todo", subraya Malamud.

De confirmarse los resultados, el nuevo líder tendrá una misión más profunda.

“Vamos a construir un Gobierno de unidad nacional. Vamos a construir la unidad de nuestro país", decía el candidato del MAS después de cantar victoria.

Y este discurso podría ser un llamado a la reconciliación. Para Malamud, se trata de un aviso para el MAS, pero también para los otros actores políticos.

Con los resultados oficiales, también se definirá el número de diputados de cada partido. Y según el conteo rápido, el MAS no contaría con la mayoría absoluta, a diferencia del pasado gobierno.

Malamud añade que un reparto más equitativo del Parlamento favorecería la necesidad de alcanzar acuerdos.

“Si hay un reparto más equitativo del Parlamento, esto favorecería de alguna manera también esa esa necesidad de alcanzar acuerdos”, explica.

Para Pareja, esto cambiaría la gestión completamente, ya que el nuevo gobierno tendría márgenes de debilidad y una oposición más grande.

"Morales no tenía oposición, tenía mayoría absoluta, no necesitaba negociar con nadie. Ahora el gobierno va a tener que entrar en la dinámica de la negociación y al ejercicio de establecer consensos", explica.