Las imágenes que circulan en internet muestran edificios destrozados, fachadas calcinadas y escombros esparcidos por las calles residenciales de Teherán.
Desde los ataques, los vecinos y los equipos de emergencia trabajan para retirar los escombros. En el sur de Teherán, los habitantes utilizan herramientas rudimentarias para desenterrar viviendas dañadas, mientras los bomberos combaten los incendios que aún persisten y vídeos grabados desde coches en marcha recogen las secuelas cerca de Niavaran, donde una instalación policial fue claramente alcanzada.
Los bombardeos se enmarcan en el anuncio de Israel de que apuntaría contra la infraestructura de seguridad iraní. Teherán no ha confirmado las informaciones sobre la muerte de altos cargos, como Ali Larijani, ni la de un comandante paramilitar que habría fallecido en otro ataque.
El conflicto regional se agrava con nuevos bombardeos aéreos, intercambios de misiles y amenazas a las rutas marítimas, lo que alimenta el temor a una escalada más amplia sin señales de distensión.