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Trump-Biden: discrepancias exteriores

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Trump-Biden: discrepancias exteriores
Derechos de autor  AP Photo
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"América first", antes que nada, por encima de todo y a veces con la apariencia de ser por encima de todos.Y si, desde el primer día, Donald Trump prometió ser intransigente con quienes consideraba enemigos de Estados Unidos, entre ellos Corea del Norte.

Pero, en contraste con sus palabras la retórica belicista pronto dio paso a un acercamiento inédito. En el transcurso de su presidencia, Trump se reunió con Kim Jong-Un tres veces.

Un impulso diplomático precipitado que ofreció más gestos que resultados finales aunque si desinfló gran parte de la tensión acumulada antes de la llegada de Trump.

Trump aseguró delante de Kim:"Creo que toda nuestra relación con Corea del Norte y con la península de Corea va a ser muy diferente a la del pasado. Ambos queremos hacer algo. Ambos vamos a hacer algo y hemos desarrollado lazos muy especiales."

Con Trump, las relaciones de Estados Unidos con China han alcanzado su nivel más bajo en décadas en una guerra comercial sin fin. La llamada de Trump a que China acepte su responsabilidad en la pandemia de coronavirus ha aumentado las tensiones y las conversaciones comerciales ahora están congeladas.

Biden dice que continuará presionando a Pekín, pero con un enfoque multilateral que involucre a otros estados.

Pero quizás sea sobre Rusia donde Joe Biden y Donald Trum más discrepan. Trump ha evitado criticar al presidente Putin incluso cuando la inteligencia estadounidense concluyó que el Kremlin interfirió en las elecciones de 2016.

Biden ha dicho en sus mítines que adoptaría una línea mucho más firme con Moscú:"El hecho es que me he enfrentado cara a cara con Putin. Y le dejé claro que no vamos a entrar en sus juegos. Trump es el cachorro de Putin".

Parece poco probable que Biden revierta una de las decisiones más sonadas de Trump, el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén.

Sin embargo, buscaría restablecer los lazos de Estados Unidos que Trump cortó con aliados tradicionales.

En última instancia, para el votante estadounidense medio, las relaciones exteriores rara vez son una prioridad electoral y menos ahora, con una crisis económica y sanitaria sin precedentes en el país.