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La falta de ayudas del Gobierno italiano impulsa las actividades de la mafia en Nápoles

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Nápoles es una de las ciudades con más desempleo y pobreza de toda Italia
Nápoles es una de las ciudades con más desempleo y pobreza de toda Italia   -   Derechos de autor  Fabio Sasso/LaPresse
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Fabrizio es propietario de un bar en el centro histórico de Nápoles. Uno de tantos pequeños empresarios que han salido estos días a las calles para protestar contra las restricciones impuestas por la pandemia.

Dos veces víctima de la camorra napolitana, su carrera y su negocio se han visto arruinados por los intentos de extorsión.

"Respecto a la camorra, lo importante es que en este momento seguramente está haciendo negocio, está inyectando liquidez en el mercado, está comprando inmuebles, empresas. No tiene interés en salir a las calles o organizar una manifestación. Yo estaba presente en aquella manifestación (una de las más violentas), como tantos amigos, tantas personas conocidas, tantos comerciantes como tantas familias. En consecuencia, no fue una manifestación organizada ni vehiculada por la camorra", explica a Euronews, el propietario del bar Kestè, Fabrizio Caliendo.

En 1998, su declaración permitió la detención de cuatro miembros de la camorra.

Tras dedicar su vida a defender su libertad, denuncia que la falta de ayuda del Gobierno italiano puede provocar que muchas familias acepten el abrazo de la ayuda de la mafia.

"Si alguien se presenta en mi puerta con una oferta económica interesante probablemente no sabría verificar cuál es el origen del dinero. En el pasado tomé la decisión de vender mi anterior negocio a un grupo de jóvenes antes que a la camorra", añade Caliendo.

Giorgia Orlandi, euronews:

Muchos consideran a Nápoles una especie de timbre de alarma para el resto del país. Hemos visto que las últimas protestas empezaron aquí y luego se extendieron por todo el país.

Unos han perdido su negocio, otros su empleo.

Lorenzo Baselice es miembro de 'Il sud conta', un movimiento social que representa a centenares de trabajadores.

"Creo que es la unión de dos factores la que lleva a la gente a la desesperación: una situación sanitaria que va siempre a peor, unida a una situación de siempre mayor inseguridad económica", comenta Baselice.

Además, la falta de turistas está hundiendo muchos sectores.

"Independientemente de las restricciones podríamos dejar de pagar los impuestos, así nuestras instituciones se quedarían sin dinero", denuncia el restaurador, Ivano Bembo.

Pese a la situación, en las calles de Nápoles parecen más preocupados por el avance de la pandemia que por el aumento de las tensiones sociales.

"Si se introducen nuevas restricciones sin el debido apoyo económico para la gente, la situación podría empeorar también de forma muy grave", concluye Caliendo.

Todavía es pronto para saber si habrá un nuevo estallido social pero la paciencia de muchos italianos está pasando su prueba más dura.