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El confinamiento condena a la ruina a múltiples tipos de negocio en Francia

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El confinamiento condena a la ruina a múltiples tipos de negocio en Francia
Derechos de autor  Nus pour la bonne cause
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Un intermedio que no acaba nunca. Así es como sienten los artistas de circo el confinamiento provocado por el coronavirus. Después de casi seis meses de restricciones, el espectáculo ha quedado en suspenso y los circos no pueden abrir sus puertas en Francia. Es probable que esto se prolongue algunas semanas más, mientras los cines y teatros deberían reabrir a partir de mediados de diciembre. Frustrados por no poder actuar, algunos artistas se fotografiaron desnudos para mostrar su descontento. Les resulta difícil ser considerados como "no esenciales".

"Necesitamos el arte porque nutre nuestro corazón. Nos hace felices así que, por supuesto, es algo muy importante. En mi caso, no considero que se trate de algo que deba ser catalogado como no esencial", declara Yana Klishch, artista del circo 'Imagine'.

Entretanto, algunos artistas, llegados de Rusia, Ucrania o Argentina, no renuncian a continuar entrenando y a mejorar sus números.

"No podemos estar de vacaciones durante meses. Tenemos que estar listos para actuar así que, los entrenamientos, son muy importantes. Ponemos toda nuestra energía pero es frustrante no saber cuándo volveremos a actuar", afirma Anastasiya Massot, codirectora del circo 'Imagine'.

El director del circo también está aquí para velar por su ánimo. Mientras tanto, no tiene más remedio que recortar gastos para evitar la bancarrota.

"Recurrimos al desempleo a tiempo parcial. Los artistas tienen compensaciones del sistema público y hemos cogido un prestamo garantizado por el Estado para no tocar nuestra tesorería y aguantar económicamente hasta que volvamos a actuar", señala David Massot, director del circo 'Imagine'.

"Desde este pasado fin de semana, los comercios 'no esenciales' pueden abrir en Francia, con la condición de respetar unas normas sanitarias estrictas. Pero no ocurre lo mismo con unos 200 000 bares, cafeterías y restaurantes, ni con los gimnasios. Tras perder buena parte de sus ingresos, la situación empeora y es dramática para muchos establecimientos", relata Guillaume Petit, colaborador de Euronews en Lyon.

El vacío también reina en el gimnasio y centro de baile de Stéphane. Tuvo que cerrarlo a finales de septiembre justo cuando los clientes suelen decidir si se apuntan o no. En este momento no tiene ingresos y da clases en línea pero es más por mantener la relación con sus clientes que por tratar de ganar dinero. Las compensaciones del Estado no cubren sus pérdidas. No puede alquilar un apartamento y vive en una especie de habitación, en su gimnasio.

"Desde hace casi 10 meses, he estado pagando cada mes un alquiler que cuesta más de 2 000 euros y sólo he trabajado durante un mes y medio. Resulta muy complicado para mí. He intentado contactar con la agencia inmobiliaria para negociar, con el dueño, el alquiler. Pero no tengo respuesta y la comunicación parece imposible", declara Stéphane Vittorelli, bailarín y preparador físico.

Según los sindicatos, alrededor del 20 % de los gimnasios podrían cerrar tras el segundo confinamiento. Para las salas más pequeñas y aisladas, la desaparición puede estar muy cerca.