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El Gobierno francés aprueba este miércoles la polémica ley contra el separatismo islámico

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Imagen de una protesta contra Francia el pasado 30 de octubre en Pakistán
Imagen de una protesta contra Francia el pasado 30 de octubre en Pakistán   -   Derechos de autor  K.M. Chaudary/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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Es posiblemente el proyecto de ley más polémico de la segunda mitad de mandato de Emmanuel Macron y su presentación, este miércoles, en Consejo de Ministros ha levantado una gran expectación. La ley contra el separatismo religioso pretende luchar contra la expansión del islamismo radical en Francia y defender los valores de la república y tiene aspectos destacables:

En primer lugar, limita drásticamente la educación fuera de los centros escolares. Se trata de un tema muy sensible, ya que afecta a más de 100.000 estudiantes que se forman al margen del sistema educativo presencial francés. El Consejo de Estado considera que roza la inconstitucionalidad.

Además, el Gobierno tiene previsto reforzar el control de las escuelas privadas no contractuales, en su mayoría religiosas, y extender a todos los estudiantes la identificación nacional que se aplica a los alumnos convencionales.

El brutal asesinato del maestro Samuel Paty, que fue decapitado por mostrar las caricaturas de Mahoma en clase, ha dado pie a la calificación de un nuevo delito relacionado con amenazas de muerte y la divulgación de información privada a través de las redes sociales. Se creará una unidad especializada dentro del Ministerio Público.

El proyecto de ley también trata de atajar la radicalización en las asociaciones religiosas, ampliando los motivos para disolverlas y limitando su financiación exterior.

Con este proyecto de ley, Emmanuel Macron no solo quiere parar los pies a una radicalización religiosa que amenaza los valores laicos del Estado, sino que trata de impedir que la ultraderecha se apropie del tema de cara a las elecciones presidenciales de 2022. Sin embargo, la iniciativa ha sido muy criticada en el extranjero, en especial en los países musulmanes, que acusan al presidente francés de querer estigmatizar el Islam. En el mundo anglosajón tampoco se entiende la defensa a ultranza de ese laicismo que corre por la venas de muchos franceses. El representante de Estados Unidos para la libertad de culto, Sam Brownback, ha expresado este martes su "preocupación" por las medidas adoptadas en Francia contra el extremismo islámico.