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El vecino del norte no es tan perfecto: reacciones en Latinoamérica al asalto al Capitolio

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Por Isidro Murga con EFE, AFP, AP
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Tres hombres con las mascarillas mal colocadas charlan sentandos delante de un muro con consignas políticas en La Habana
Tres hombres con las mascarillas mal colocadas charlan sentandos delante de un muro con consignas políticas en La Habana   -   Derechos de autor  Ramon Espinosa/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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Acostumbrados a ser considerados por Washington como democracias de segunda o, peor, como meras repúblicas bananeras, algunos países latinoamericanos se frotan los ojos ante las imágenes del asalto al Capitolio por parte de seguidores fanáticos de Donald Trump. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no han dudado en meter el dedo en la llaga y, de paso, ajustar cuentas pendientes:

"Esto que nosotros vemos, que hizo Donald Trump sin lugar a dudas, es lo que están acostumbrados a hacer con los países del mundo. Estos mismo blancos pobres, rurales, son los que uno ve disfrazados de Superman invadiendo Irak, Vietnam, Afganistán, Libia, Siria, Panamá, Granada", afirmaba Madura en una comparecencia televisada.

El régimen cubano tampoco tardó en sacarle punta al asunto: "Al piso la democracia", decía en grandes titulares la televisión nacional. Y el presidente Díaz Canel recordaba en Twitter y en inglés una cita del héroe cubano José Martí en la que afirmaba que en el caso de Estados Unidos "los problemas de la humanidad se reproducen en lugar de resolverse".

Tan solo el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, manifestó su apoyo incondicional a Donald Trump e insistió en que le habían robado las elecciones:

¿Básicamente, cuál fue el problema, la causa de toda esta crisis? La falta de confianza en el voto. La gente votó y se potenció el voto por correo debido a la pandemia, y hubo gente que votó tres, cuatro veces. Los muertos votaron. Era una fiesta. Nadie puede negarlo", respondió al ser requerida su opinión sobre lo ocurrido.

En general, todos los líderes latinoamericanos condenaron el asalto al Capitolio y expresaron sus deseos de que haya un transición pacífica en un país que históricamente se les había presentado como un modelo de democracia.