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Tres años refugiada en una iglesia para evitar la deportación

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María Macario en la iglesia de Boston en la que está refugiada
María Macario en la iglesia de Boston en la que está refugiada   -   Derechos de autor  Charles Krupa/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.
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María Macario, una mujer guatemalteca, con tres hijos nacidos en Estados Unidos, entró en 2018 en una iglesia de Boston para evitar que los servicios de inmigración la enviaran de vuelta a su país. Más de tres años después, sigue allí, con el dolor de no poder estar con su familia y la esperanza puesta en Joe Biden.

En la iglesia First Parish, situada a las afueras de Boston, una mujer guatemalteca lleva más de tres años refugiada para evitar la deportación. Se llama María Macario y tiene 55 años. Desde 2018, vive en un aula de la escuela dominical. Le pesan la soledad y no poder estar con su familia y sus tres últimos hijos nacidos en Estados Unidos.

"No ha sido fácil para mí estar separada de mi familia, tener que llorar, cuando voy a hacer algo para comer, y acordarme de mis hijos, que no estoy con ellos", se lamenta.

Salió huyendo de Guatemala en la década de los 90, como tantas otras personas que escapaban de la guerra. Uno de sus hijos marcó la senda. Huyó temiendo por su vida. Después, ella le siguió.

"Cuando a él lo amenazaban, se desesperó. Por eso él se vino para acá. Después, cuando él llegó aquí, quedaron las amenazas para mí y yo me vine", relata.

Las iglesias, santuarios a salvo de los servicios de inmigración

Estados Unidos les negó el asilo político. Años después, temiendo la deportación, durante el mandato de Donald Trump, María se refugió en esta iglesia. Su caso no es el único. Decenas de migrantes sin papeles están en condiciones parecidas, escondidos en templos de todo el país, donde no entran los servicios de inmigración.

María ocupa el tiempo aprendiendo inglés. También teje prendas y las dona a la caridad. Teme que sus hijos estén resentidos por no estar con ellos. No es el caso de Saúl, el más pequeño, que tiene 19 años y nacionalidad estadounidense.

"Me rompe el corazón verla aquí dentro. Solo quiero que sea libre", dice el joven, con la voz cortada por la emoción.

Ahora todas sus esperanzas reposan en Joe Biden y su promesa de regularizar a 11 millones de inmigrantes sin papeles.

"Pero ahora que este nuevo presidente que tenemos, nuestro presidente Joe Biden, yo puedo sentir de verdad su corazón, que él está dispuesto para ayudarnos, y por eso yo, pues tengo mi confianza (...) porque necesitamos estar con nuestra familia", afirma María.